Salud.- La estrategia global contra el virus del papiloma humano (VPH) dio un salto definitivo: las vacunas no solo protegen a los inoculados, sino que han generado una “inmunidad de grupo” clara y robusta a nivel poblacional.
Un estudio fundamental, desarrollado por la Escuela de Medicina Albert Einstein (EE UU) y publicado en Jama Pediatrics, confirma lo que los ensayos clínicos prometieron: la vacuna es una herramienta poderosa que está redefiniendo el panorama de las infecciones de transmisión sexual más comunes y la principal causa del cáncer de cuello uterino, además de otros cánceres genitales y de cabeza y cuello.
La investigación evaluó la efectividad de la vacuna en entornos comunitarios reales, lejos de los laboratorios controlados, centrándose en mujeres jóvenes con diversos niveles de riesgo y aceptación.
Las conclusiones son profundamente alentadoras, según la autora principal, Jessica Kahn. En primera instancia, las vacunas “funcionan muy bien en la práctica”, incluso en mujeres con alto riesgo y que no recibieron la pauta completa de dosis.
Para alcanzar estas conclusiones, el equipo siguió a 2,335 adolescentes y adultas jóvenes de 13 a 26 años en Estados Unidos, entre 2006 y 2023. Un dato clave: la mayoría de las participantes presentaban factores de riesgo elevados (el 79% reportó tener dos o más parejas sexuales).
Las infecciones por los tipos de VPH cubiertos por la vacuna bivalente se redujeron en un asombroso 98.4%. Para la tetravalente, la reducción fue del 94.2%. La protección de la nonavalente alcanzó el 75.7%.
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