Venezuela: 29,5% de los niños están desnutridos o en riesgo de estarlo

Miles de familias venezolanas se ven obligadas a sustituir alimentos básicos por opciones improvisadas, ante la imposibilidad de adquirir proteínas por su alto costo. La desnutrición infantil alcanza niveles alarmantes, mientras el salario mínimo no cubre ni el 0,2% de la canasta alimentaria.

por Noris Hernández

Nacional.- La crisis alimentaria en Venezuela ha dejado de ser una preocupación menor para convertirse en una emergencia nacional. En comunidades urbanas y rurales, miles de familias han modificado radicalmente sus hábitos de consumo, recurriendo a sustitutos como plátano verde rallado, yuca, batata o mezclas caseras para suplir la ausencia de proteínas. La carne, el pollo y el pescado se han convertido en productos de lujo, inaccesibles para la mayoría.

Este fenómeno no solo refleja el deterioro económico del país, sino también la fortaleza de una población que se reinventa para sobrevivir. Sin embargo, la creatividad no compensa la falta de nutrientes esenciales, y las consecuencias se evidencian en los cuerpos y mentes de los más vulnerables: los niños.

Datos que estremecen

Según el último estudio de Cáritas Venezuela, de los 13.305 hogares evaluados, el 59% reporta privación de alimentos en cantidad o calidad, mientras el 54% ha tenido que endeudarse o pedir ayuda para poder comer. El dato más alarmante es que el 29,5% de los niños analizados presenta desnutrición aguda o riesgo de desarrollarla, una cifra que refleja el grave deterioro nutricional infantil y sus implicaciones a largo plazo en el desarrollo físico y cognitivo.

Además, el informe de Poli-data.com revela que la canasta alimentaria alcanzó en abril de 2025 un costo de 503,73 dólares, mientras el salario mínimo venezolano equivale a menos de 1 dólar mensual, ampliando de forma dramática la brecha entre ingresos y necesidades básicas.

El rostro de la desigualdad

La crisis alimentaria no discrimina, pero golpea con más fuerza a los sectores más vulnerables: niños, adultos mayores, personas con discapacidad y familias sin ingresos formales. En zonas rurales, donde el acceso a mercados es limitado, la situación se agrava. En las ciudades, el fenómeno de los “comederos comunitarios” ha resurgido como respuesta solidaria, pero insuficiente ante la magnitud del problema.

Organizaciones como Cáritas, junto a redes de voluntarios y ONG, han intensificado sus esfuerzos para atender la emergencia nutricional, pero insisten en que se requiere una política pública integral que garantice el derecho a la alimentación. La recuperación del poder adquisitivo, el fortalecimiento de la producción nacional y la inversión en programas sociales son pasos urgentes para revertir este grave problema social que afecta a la gran mayoría de las familias venezolanas .

El Regional del Zulia

Fuente/ Cáritas Venezuela/Poli-data.com

Fotos/WEB

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