Venezuela cierra el 2025 entre indicadores positivos y una seria incertidumbre económica

Economistas recomiendan máxima cautela financiera. Sugiere mantener liquidez, evitar decisiones arriesgadas y priorizar coberturas que protejan el patrimonio frente a la devaluación y la inflación.

por Noris Hernández

Economía.- La economía venezolana culmina 2025 con cifras que, en apariencia, muestran un repunte. El Banco Central de Venezuela y organismos multilaterales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) reportan un crecimiento impulsado principalmente por la recuperación de la actividad petrolera. Sin embargo, este avance no logra traducirse en mejoras palpables para la población, que sigue enfrentando altos costos de vida y un acceso limitado a bienes y servicios.

Proyecciones de incertidumbre

Los economistas José Guerra y Asdrúbal Oliveros coinciden en que el panorama para 2026 estará marcado por una “gran incertidumbre”. La inflación continuará presionando el bolsillo de los venezolanos y el tipo de cambio podría escalar hasta los Bs.980, un escenario que amenaza con profundizar la pérdida de poder adquisitivo.

Ambos especialistas advierten que las tensiones políticas internas y las presiones diplomáticas con Estados Unidos serán factores determinantes en la dinámica económica del próximo año.

En su análisis, señalan que un eventual cambio político podría modificar drásticamente los escenarios, abriendo la posibilidad de un entorno más favorable para la inversión y la calidad de vida de los ciudadanos.

El efecto disuasivo en el comercio petrolero

Alejandro Grisanti, también economista, alerta sobre un fenómeno que ya impacta al sector energético: el “efecto disuasivo” en el comercio de crudo venezolano. Según datos publicados por Banca y Negocios, varios buques han cambiado sus rutas y suspendido operaciones en puertos nacionales, generando un bloqueo logístico que amenaza con reducir el flujo de divisas.

Grisanti subraya que el 41% del comercio petrolero dependía de embarcaciones sancionadas y que el 80% de las ventas hacia Asia están ahora en riesgo. Este escenario podría intensificar la presión cambiaria e inflacionaria, además de generar problemas en el suministro de combustibles dentro del país.

Ante esta volatilidad, Grisanti recomienda máxima cautela financiera. Sugiere mantener liquidez, evitar decisiones arriesgadas y priorizar coberturas que protejan el patrimonio frente a la devaluación y la inflación. Asimismo, aconseja pausar inversiones de largo plazo que no generen retornos inmediatos, dado el acceso restringido a divisas y la fragilidad del entorno económico.

Un futuro condicionado por la política

El consenso entre los analistas es claro: la economía venezolana enfrenta un dilema estructural. Aunque los indicadores macroeconómicos muestran señales de recuperación, la falta de estabilidad política y las tensiones internacionales limitan cualquier posibilidad de consolidar un crecimiento sostenido.

El 2026 se perfila como un año decisivo, donde la prudencia financiera y la capacidad de adaptación serán claves para enfrentar un panorama que oscila entre la esperanza de un cambio y la persistencia de la incertidumbre.

El Regional del Zulia

Fuente/Espiga Noticias

Foto/WEB/Gemini

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