Economía.- En Venezuela, el salario mínimo oficial permanece congelado desde marzo de 2022 en 130 bolívares mensuales, lo que equivale a aproximadamente 1,08 dólares al tipo de cambio oficial. Esta cifra, que alguna vez representó el sustento básico de los trabajadores, hoy apenas alcanza para comprar una bolsa de basura o un kilo de yuca.
Economistas como Manuel Sutherland afirman que “el salario ya no representa nada. La inflación ha destruido completamente el poder adquisitivo del venezolano”.
Sutherland, director del Centro de Formación Obrera (CIFO), dijo sobre la crisis económica que vive el país, y las perspectivas de superación en el mediano y largo plaza, “que seguimos sumergidos en lo más profundo de la lucha contra la crisis y eso se ve reflejado en el poder adquisitivo de las personas sobre todo la clase obrera que tiene el peor sueldo en la historia del país”.

La canasta básica: un lujo inalcanzable
Según datos de la Cámara de Comercio de Maracaibo y el Cendas-FVM, en junio de 2025 el costo de la canasta alimentaria nacional alcanzó los 545 dólares, lo que requeriría más de 180 salarios mínimos para ser adquirida. En ciudades como Maracaibo, alimentar a una familia promedio cuesta 58.003 bolívares, unos 539 dólares.
“El 95% de nuestra población vive de su salario, que es uno de los más bajos del planeta junto a dos países africanos. Que no se olvide entonces que la hiperinflación es concebida como una violación a los derecho económicos, sociales y culturales de toda la población”, aseguró el economista Manuel Sutherland durante el programa “Son Derechos”.
Incluso sumando los bonos estatales como el “Bono de Guerra Económica” (120 dólares) y el “Cestaticket” (40 dólares), el ingreso total de un trabajador público apenas ronda los 161 dólares mensuales, muy por debajo del costo de la canasta básica. En el sector privado, el salario promedio se ubica en 237 dólares, cifra que tampoco cubre las necesidades alimentarias de una familia.

¿Qué está detrás de esta crisis?
La inflación acumulada en los últimos 18 meses supera el 245%, impulsada por factores como la emisión inorgánica de dinero, la caída de la productividad nacional, la dolarización informal y la falta de políticas económicas coherentes. La economía venezolana sigue marcada por una profunda distorsión entre precios y salarios, lo que ha obligado a millones de ciudadanos a recurrir a trabajos informales, remesas del exterior y estrategias de supervivencia como el racionamiento de alimentos.
Según el Observatorio de Gasto Público de Cedice Libertad, en mayo de 2025, Venezuela registró una tasa de inflación del 22.5%, convirtiéndose en el segundo mes con el nivel más alto en lo que va de año, solo superado por el 28% de marzo.
Aunque tras los operativos de control fiscal emprendidos por el Ejecutivo nacional para enfrentar los desajustes cambiarios, la última medición clara de estos índices se realizó a principios del año pasado, cuando Venezuela, según publica un reporte publicado por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), un ente autónomo integrado por expertos y analistas económicos, registró una inflación del 26 % en mayo, 7,6 puntos más que en abril, cuando el crecimiento de precios fue del 18,4 %.

Respuesta oficial
El 5 de julio de 2025, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó públicamente las proyecciones de inflación publicadas por Bloomberg Línea y Bank of America, que estiman una tasa inflacionaria de 530 % para el cierre de 2025.
En su publicación en Instagram, Rodríguez calificó estas cifras como parte de una supuesta “agresión financiera”. Afirmó que “es completamente falsa la cifra de inflación que presentan Bloomberg y Bank of America sobre Venezuela”.
También aseguró que el país se encuentra en plena recuperación económica, particularmente en el sector petrolero. El rechazo de Rodríguez hacia la proyección de origen internacional se difundió en portales de noticias.
Bloomberg Línea publicó el 4 de julio de 2025 que este alarmante índice inflacionario se debía a la caída de ingresos petroleros, el rezago en el ajuste del tipo de cambio y la emisión monetaria. La cifra fue parte de un análisis macroeconómico regional. En la nota citan a Sebastian Rondeau, economista de Bofa Global Research, quien explicó que “la inflación mensual de Venezuela se aceleró a 26% en mayo, desde un 18% en abril”.
También señaló que “la inflación anual llegó a 229% en abril, comparada con un 94% interanual promedio en 2024”.
Por su parte la consultora Ecoanalítica mostró estimaciones para la economía de Venezuela al cierre de 2025, considerando una situación muy compleja en el país debido a la inestabilidad política y a las decisiones del gobierno de Estados Unidos sobre la industria petrolera nacional.
Para finales de este año proyecta una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,1% versus el 3,5% que había estimado a comienzos de 2025; por otra parte, prevé una inflación anual de 289,2%, es decir, una tasa superior a la que había calculado en enero pasado de 189%. A pesar de estos resultados, la firma no prevé un entorno de hiperinflación.

Voces del pueblo
Esperanza Brito, trabajadora en Maracaibo, resume la realidad de muchos: “Con mi salario apenas alcanzo para unos 10 días de comida. Nos ha tocado momentos duros como comer yuca con suero, lentejas, arepa de maíz. A veces echamos lentejas a la pasta como si fuera carne molida”.
Economistas coinciden en que, sin una sinceración del salario mínimo, una reactivación de la producción nacional y reformas estructurales, la brecha entre ingresos y necesidades seguirá creciendo. Venezuela tiene hoy el salario más bajo de América Latina, incluso por debajo de Cuba.