ECONOMÍA.- Los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio han dejado tras de sí una estela de destrucción humana y una crisis financiera de gran escala. Según las primeras estimaciones de la firma Verisk, las pérdidas para el sector asegurador podrían superar los 10.000 millones de dólares.
El informe, replicado por la agencia Reuters, detalla que el impacto se concentra principalmente en la región central, con especial severidad en el área metropolitana de Caracas y La Guaira. En esta última, se calcula que aproximadamente 1.400 edificios quedaron destruidos tras los sismos.
Incertidumbre en las estimaciones
La firma Verisk advierte que el cálculo final de los daños enfrenta desafíos significativos. Existe un “grado de incertidumbre mayor de lo habitual” al determinar las cifras exactas, debido a la dificultad para contabilizar las propiedades que contaban con cobertura de seguros.
A estos factores se suman condiciones estructurales del mercado venezolano que complican la proyección financiera, tales como la elevada inflación, la baja penetración de los servicios de seguros y las complejidades derivadas de las sanciones económicas vigentes. El sector se mantiene en alerta ante un panorama donde la reconstrucción requerirá de una coordinación exhaustiva frente a estos desafíos macroeconómicos.
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