Vitrina digital: Un mercado alternativo sin fronteras ni impuestos

En cualquier rincón del país, hay emprendedores digitales jóvenes y no tan jóvenes, que arman cada noche sus catálogos digitales de tortas personalizadas y los publican en sus historias de Instagram. No tienen un local físico, algunos ni página web; su tienda es su perfil.

por Noris Hernández

Economía.- En medio de una prolongada crisis económica que afecta a numerosos países del Continente americano, las redes sociales han emergido como plataformas clave para el comercio informal. Facebook Marketplace, Instagram, TikTok y WhatsApp se han transformado en vitrinas virtuales donde millones de personas venden productos y servicios sin intermediarios ni regulaciones estatales.

Desde ventas de ropa de segunda mano hasta asesorías contables, legales y académicas constituyen la nueva modalidad de emprendimiento económico que no discrimina profesión ni edad. Se promocionan desde masajistas hasta vendedores de repuestos. Lo que antes eran plataformas de ocio y conexión social, ahora son verdaderos ecosistemas comerciales informales, donde la creatividad marca la diferencia.

En cualquier rincón del país, hay emprendedores digitales jóvenes y no tan jóvenes, que arman cada noche sus catálogos digitales de tortas personalizadas y los publican en sus historias de Instagram. No tienen un local físico, algunos ni página web; su tienda es su perfil. Y así miles de venezolanos han convertido las redes sociales en su principal herramienta de trabajo informal, en medio de una economía convulsionada y la escasez de empleo formal.

Las redes sociales más utilizadas para estas tareas comerciales son:

Instagram se ha consolidado como escaparate visual y canal de contacto directo.

WhatsApp funciona como el centro de atención al cliente por excelencia.

Telegram acoge comunidades organizadas para ventas especializadas.

Facebook aún lidera el mercado de grupos de compra y venta.

Una economía paralela y silenciosa

La mayoría de quienes participan en este mercado alternativo no están registrados como contribuyentes, ni cuentan con seguro social o respaldo legal. Son emprendedores de la informalidad digital, impulsados por la necesidad y fortalecidos por la flexibilidad de las redes.

Según estimaciones no oficiales, en ciudades como Caracas, Maracaibo o Valencia, más del 60 % de los microemprendimientos nacen y operan exclusivamente en redes sociales.

Muchos de los que hoy se benefician de las redes sociales para ofrecer sus productos y servicios afirman que “si no fuera por Instagram o Facebook, no vendo ni un alfajor” o que “WhatsApp es su oficina”, y que desde allí coordinan entregas, pagos y hasta reciben pedidos urgentes”.

Sus historias se multiplican y revelan que el rebusque digital no es solo una salida económica, sino también una forma de resiliencia colectiva.

Casos destacados

En México, el 57% de los trabajadores están en la informalidad, y el comercio por redes sociales ha crecido especialmente en zonas rurales y urbanas marginadas.

En Venezuela, ante la dolarización informal y la escasez de empleo formal, Instagram y WhatsApp se han convertido en canales principales de venta.

En Colombia, emprendedores informales usan TikTok para promocionar productos artesanales y servicios de belleza.

Contexto continental: informalidad como respuesta

Según la OIT, más del 50% de los trabajadores en América Latina operan en condiciones de informalidad. Esta tendencia se ha intensificado tras la pandemia, que dejó a millones sin empleo formal y obligó a buscar alternativas de subsistencia. En países como Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador, donde la inflación y el desempleo son persistentes, las redes sociales se han convertido en herramientas de supervivencia económica.

Retos y oportunidades

Aunque ofrece autonomía, este modelo de emprendimiento conlleva grandes desafíos, entre ellos la alta vulnerabilidad ante fraudes y estafas, la ausencia de garantías legales, la saturación de contenido y alta competencia, y la limitada capacidad de escalamiento.

El comercio informal digital es exitoso porque tiene accesibilidad y bajo costo, ya que publicar en redes sociales no requiere inversión inicial ni trámites legales. También tiene alcance masivo: Un vendedor puede llegar a cientos o miles de clientes sin salir de casa. La flexibilidad en los pagos al utilizar transferencias bancarias, pagos móviles o incluso trueques, le da una gran ventaja.

Sin embargo, algunos emprendimientos logran crecer, formalizarse y convertir su presencia digital en empresas consolidadas. El rebusque digital podría ser el germen de una nueva generación de microempresarios que aprendieron a vender sin tienda, cobrar sin factura y crecer sin permisos.

Expertos sugieren que los gobiernos podrían aprovechar esta tendencia para promover la formalización mediante incentivos, educación financiera y plataformas tributarias simplificadas. Sin embargo, cualquier política debe considerar la fragilidad económica de estos actores y evitar medidas punitivas que los excluyan aún más.

Fuente/IA

Fotos/WEB

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