Alerta científica en Venezuela por baja cobertura de vacunación infantil

  A pesar de este nuevo esfuerzo, los gremios científicos insisten en que la cobertura de la vacunación infantil en Venezuela sigue siendo insuficiente y que la falta de planificación y transparencia en la distribución agrava el problema.

por Noris Hernández

Salud.-La comunidad científica venezolana ha encendido las alarmas ante la persistente baja cobertura de vacunación en el país, una situación que pone en riesgo la salud pública, especialmente la de los recién nacidos. Aunque el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) contempla la distribución gratuita de vacunas esenciales como BCG, hepatitis B, polio, pentavalente viral, fiebre amarilla, sarampión y toxoide, los gremios médicos advierten que las dosis disponibles siguen siendo insuficientes para cubrir la demanda nacional.

En abril de este año, el gobierno venezolano anunció la llegada de un lote de vacunas procedente de Cuba 2.000 dosis de BCG y 30.000 de polio. Sin embargo, expertos como el pediatra Alejandro Crespo Freytes, reconocido por su trabajo en atención al niño sano, cuestionaron la magnitud del envío. A través de su cuenta en la red social X, Crespo Freytes explicó que en Venezuela nacen aproximadamente 421.000 niños al año, lo que implica que se necesitarían al menos 21 veces la cantidad de BCG anunciada para cubrir el requerimiento anual. Además, señaló que aún quedarían 14.000 dosis pendientes para compensar el déficit del año anterior.

“Hace falta por lo menos 30 veces lo anunciado para ponernos al día”, precisó el especialista, subrayando la urgencia de una estrategia de vacunación más robusta y sostenida.

Nuevos lotes, misma preocupación

Para la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría en 2024 el PAI no logra alcanzar las metas propuestas en cuanto a cobertura de vacunación, sin embargo este año 2025, además de las dosis recibidas durante el mes de abril, en mayo pasado, llegó un cargamento con 2.407.000 vacunas contra la poliomielitis y la hepatitis B como parte de los acuerdos de cooperación que este país mantiene con Irán.

En agosto Venezuela recibió de Rusia 226.000 dosis de vacuna contra la fiebre amarilla,según informó la ministra de Salud, Magaly Gutiérrez.

Durante este mes de septiembre, se recibió otro lote de vacunas, correspondiente a 300 mil dosis de BCG provenientes de Brasil, un logro muy significativo para el Gobierno toda vez que constituye la primera y más importante  inmunización que recibe un recién nacido. Queda o se espera la continuidad en la llegada de estas vacunas a fin de garantizar su aplicación en cada niño que nazca el año entrante en el país.

A pesar de este nuevo esfuerzo, los gremios científicos insisten en que la cobertura sigue siendo insuficiente y que la falta de planificación y transparencia en la distribución agrava el problema.

Riesgos epidemiológicos latentes

La baja cobertura de vacunación no solo compromete la salud individual de los niños, sino que también abre la puerta a brotes de enfermedades prevenibles, como el sarampión o la poliomielitis, que ya han reaparecido en otros países de la región. La Organización Panamericana de la Salud ha reiterado que mantener altas tasas de inmunización es clave para evitar retrocesos en los logros sanitarios alcanzados en décadas anteriores.

Exigen políticas sostenibles

Elvia Badell, médico pediatra y presidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, declaró a Unión Radio en marzo de 2025 que los pediatras estaban preocupados por la falta de vacunas en el sistema de salud público para prevenir enfermedades infectocontagiosas que son inmunoprevenibles, como la del rotavirus, que para ese tercer mes del año, estaba causando importantes cuadros de diarrea, así como también la del neumococo. Reveló que en el país tampoco había para el momento disponibilidad de vacuna antirrábica y que las que se aplicaron hasta 2024 tenían un año vencidas.

Diversos gremios médicos y científicos han instado al Estado venezolano a garantizar el abastecimiento continuo y suficiente de vacunas, así como a fortalecer las campañas de concienciación y acceso en zonas rurales y vulnerables. La salud infantil, advierten, no puede depender de envíos esporádicos ni de gestos diplomáticos, sino de una política pública sólida, transparente y basada en evidencia.

 

Texto/Copilot IA

Fotos /WEB

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