Salud.- Un hallazgo reciente ha encendido las alarmas en la comunidad científica y sanitaria venezolana: investigadores han detectado una nueva especie de mosquito en el estado Bolívar, al sur del país, que podría desempeñar un papel clave en la transmisión de la malaria.
El descubrimiento, liderado por la bióloga venezolana María Eugenia Grillet, representa un giro inesperado en la lucha contra esta enfermedad endémica.Hasta ahora el mosquito, había sido identificado erróneamente. “Lo preocupante es que se encontró infectada con Plasmodium falciparum, sugiriendo rol en transmisión de la malaria en esta zona”, advirtió la PhD en ecología y epidemiología.

El mosquito que estaba oculto
La especie identificada, Nyssorhynchus rondoniensis, había sido reportada anteriormente en regiones del oeste de Brasil, como Acre y Rondônia. Sin embargo, esta es la primera vez que se confirma su presencia en territorio venezolano.
Lo más preocupante: uno de los ejemplares recolectados en comunidades mineras del municipio Sifontes dio positivo para Plasmodium falciparum, el parásito responsable de la forma más peligrosa de malaria.

Minería, deforestación y cambio climático: el cóctel perfecto
El estudio señala que la expansión de la minería de oro y la deforestación en el sur de Venezuela están alterando la diversidad de vectores de malaria en la región. Estas actividades humanas, sumadas al aumento de temperaturas por el cambio climático, intensifican la transmisión de la enfermedad en zonas remotas y vulnerables.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, Venezuela registró 135.000 casos de malaria en 2023, siendo el segundo país con mayor incidencia en América, solo superado por Brasil con 163 mil casos.
El estudio alerta que la malaria endémica sigue siendo un importante problema de salud pública, que continúa afectando negativamente las vidas y los medios de vida de millones de habitantes en todo el mundo, según datos de la OMS de 2024.

Comunidades en riesgo
La investigación reveló que los casos están significativamente vinculados a la ocupación de las personas, siendo los trabajadores mineros los más afectados. Además, se observó una mayor incidencia en menores de 15 años, lo que agrava el panorama epidemiológico.
El hallazgo de Nyssorhynchus rondoniensis plantea nuevos retos para la vigilancia epidemiológica y la identificación precisa de vectores. En palabras de los investigadores, “los esfuerzos por eliminar la malaria en América enfrentan un desafío en la identificación precisa de mosquitos”.

¿Qué sigue?
Expertos llaman a reforzar las campañas de prevención, mejorar el acceso a tratamientos y fortalecer la investigación científica en zonas endémicas. El descubrimiento no solo amplía el mapa de vectores en Venezuela, sino que exige una respuesta coordinada entre autoridades, comunidades y organismos internacionales.
La ciencia ha encendido una luz sobre un nuevo enemigo silencioso. En el sur de Venezuela, donde la selva se mezcla con el oro y la vida late entre campamentos, un mosquito recién descubierto podría cambiar el rumbo de la lucha contra la malaria. Y como siempre, el conocimiento será la mejor defensa.