Política.- La coalición política denominada Alianza Democrática dio un paso fundamental hacia la estabilización política de Venezuela al proponer formalmente la creación de un gran pacto nacional. El diputado Timoteo Zambrano, presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, lidera esta iniciativa que busca blindar la gobernabilidad y asegurar la estabilidad política en el país.
El parlamentario subrayó que el diálogo es la única vía legítima y efectiva para otorgar la estabilidad que la nación requiere de manera urgente.
Acompañado por los diputados Bernabé Gutiérrez, Juan Carlos Alvarado y José Gregorio Correa, Zambrano enfatizó que esta propuesta no es una solución coyuntural, sino un compromiso profundo con la convivencia.
La intención es consolidar un frente de oposición responsable que priorice el bienestar ciudadano y la institucionalidad sobre las confrontaciones estériles. Este esfuerzo conjunto pretende enviar un mensaje de unidad y madurez política tanto al interior del país como a la comunidad internacional.
La hoja de ruta para este acuerdo será discutida en el seno de la Comisión de la Convivencia Democrática y la Paz, un espacio diseñado para integrar a los diversos sectores de la vida nacional. Este órgano técnico y político tendrá la tarea de procesar las propuestas de la Alianza Democrática para convertirlas en un mandato de entendimiento nacional. Con ello, se busca que la paz deje de ser un anhelo abstracto y se convierta en una realidad palpable fundamentada en acuerdos legislativos y políticos sólidos.
Un horizonte de gobernabilidad para la próxima década
La propuesta de la oposición democrática destaca por su visión de largo aliento, planteando un marco de estabilidad que se extienda entre 10 y 15 años. Según detalló Zambrano, la experiencia acumulada en procesos de diálogo anteriores permite hoy convocar a un pacto que trascienda los intereses inmediatos y establezca reglas claras de juego democrático.
La meta es garantizar que cualquier transición o ejercicio del poder se realice bajo estándares de respeto institucional y alternabilidad garantizada.
Este pacto de gobernabilidad busca ofrecer certezas económicas y sociales que solo son posibles en un entorno de paz política duradera. Al proyectar un compromiso a tan largo plazo, la Alianza Democrática pretende desactivar las crisis cíclicas que han afectado al país en los últimos años. El proyecto incluye compromisos explícitos que deben ser respetados por todas las fuerzas políticas, asegurando que la estructura del Estado permanezca sólida independientemente de los cambios de gobierno.
El próximo 10 de febrero se ha marcado como una fecha clave en el calendario político nacional, ya que se iniciará la discusión formal de los temas troncales que darán cuerpo a este acuerdo. Durante esta jornada, se evaluarán los mecanismos de consulta y la incorporación de sectores técnicos que fortalezcan la propuesta. La meta es construir un consenso robusto que sirva como piedra angular para la reconstrucción del tejido democrático y la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
Convocatoria a la unidad de todos los sectores sociales
El éxito de este ambicioso proyecto de convivencia depende, en palabras de Zambrano, de que todos los sectores políticos y sociales «remen juntos» hacia el mismo objetivo. La invitación no se limita exclusivamente a los partidos de la Alianza Democrática, sino que se extiende a todas las fuerzas que hacen vida en el país.
La oposición democrática insiste en que la suma de esfuerzos es la única garantía para que el pacto nacional tenga la legitimidad necesaria para transformar la realidad venezolana.
Este llamado a la unidad busca integrar no solo a la clase política, sino también a gremios, academias y organizaciones de la sociedad civil. La idea es que el pacto de convivencia sea un reflejo de las aspiraciones de paz de toda la población, sirviendo como un escudo contra la polarización. El compromiso de los diputados Gutiérrez, Alvarado y Correa refuerza la idea de un bloque sólido que apuesta por la vía constitucional y el voto como herramientas de cambio y estabilidad.
Por último, la Alianza Democrática reiteró su compromiso de ser el motor de este entendimiento, dejando de lado las diferencias partidistas en favor del interés superior del país. Con esta iniciativa, Venezuela se encamina hacia un debate profundo sobre su futuro, donde la paz y la alternabilidad política aparecen como los pilares de una nueva etapa de convivencia.
La propuesta queda ahora en manos de la Comisión de la Convivencia para iniciar el proceso de consulta que definirá el rumbo de la política nacional en los próximos años.
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