Internacionales.- Pocos casos criminales han llamado tanto la atención en Estados Unidos como el asesinato de Brian Thompson, el CEO de la aseguradora sanitaria UnitedHealthcare, a manos, presuntamente, de Luigi Mangione, que dijo haber actuado como respuesta a las prácticas «parasitarias y corruptas» de estas compañías.
Desde su detención, el joven de 26 años es objeto de un intenso escrutinio. Los medios de comunicación, la opinión pública y la ciudadanía -incluidos muchos que dicen sentirse agraviados por el sistema sanitario estadounidense, y que justifican sus disparos- han desgranado los detalles de su vida y el posible motivo por el que un chico de buena familia como él truncó su futuro. El asesinato originó un amplio debate sobre la comprensión que muchos muestran hacia Mangione y la mediatización del caso, como demostró el orquestado paseíllo del joven ante las cámaras.
Pero desde que fue extraditado a Nueva York e imputado formalmente, a finales de diciembre, el recuerdo del joven parecía haberse difuminado. Hasta esta semana, cuando un comunicado colgado en la página web de su defensa calentaba motores para la comparecencia de Mangione este viernes en el Supremo Tribunal Penal de Nueva York, donde se celebrará el primero de los tres procesos que afronta (el estatal; otro federal y otro en Pensilvania, donde fue detenido el 9 de diciembre, cinco después del asesinato de Thompson en pleno centro de Manhattan). El próximo lunes comparecerá en la causa abierta contra él en Pensilvania, y a mediados de marzo, de nuevo en la Gran Manzana en el caso federal.
Mangione se declaró inocente de todos los cargos que se le imputan, un abanico de delitos que van desde la documentación falsa -como el carné de conducir con que se registró en un popular hostal de Nueva York- a sendos cargos de asesinato en primer y segundo grado e incluso terrorismo, gracias a una ley de Nueva York derivada del 11-S que añade esa agravante en casos de gran impacto. Los cargos federales podrían conllevar la pena de muerte -aunque teóricamente no se ejecutaría-, mientras que la pena máxima para los estatales es la cadena perpetua sin libertad condicional. Los fiscales han apuntado que los dos casos de Nueva York seguirán caminos paralelos.
El sitio web que su defensa usa para informar al público -y que también sirve para recaudar fondos- obedece «al extraordinario volumen de consultas y a la avalancha de apoyo» que Mangione ha recibido, según puede leerse en la portada del sitio. El comunicado que colgó este lunes volvió a cosechar titulares y su imagen de justiciero cargado de razones para acabar con la vida de Thompson, que dejó viuda y dos hijos adolescentes, cobraba de nuevo vida tras semanas de silencio. «Estoy abrumado y agradecido por todos los que me han escrito para compartir sus historias y expresar su apoyo. Este apoyo trasciende las divisiones políticas, raciales e incluso de clase, con correos desde todo el país, y de todo el mundo. Aunque me resulta imposible responder a la mayoría de las cartas, sepan que leo todas las que recibo. Gracias de nuevo a todos los que se han tomado la molestia de escribir. Espero recibir más en el futuro». El texto parece proyectar la imagen de un Robin Hood que señala los males del sistema, el lucrativo negocio de los seguros de salud en un país donde la sanidad es privada, para predisponer el ambiente a su favor.
El País
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