Nacional.- En los pasillos de muchas escuelas venezolanas, el eco de las risas se mezcla con el silencio incómodo de quienes sufren en silencio. El bullying o acoso escolar ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una problemática social de alto impacto, cuyas consecuencias se reflejan en la salud mental, el rendimiento académico y la integridad física de niños y adolescentes.
Venezuela, al igual que muchos países del mundo, enfrenta una creciente ola de violencia escolar que se ha intensificado con la exposición en redes sociales, donde circulan a diario vídeos de agresiones físicas entre estudiantes.
Una realidad que golpea fuerte
Las imágenes son alarmantes: adolescentes golpeándose brutalmente dentro y fuera de las aulas, mientras otros graban y comparten sin intervenir. Esta normalización de la violencia escolar no solo refleja una falla en los mecanismos de control institucional, sino también una profunda crisis en los valores familiares y sociales. Expertos coinciden en que la raíz del problema está en la falta de comunicación efectiva entre padres e hijos, lo que impide la formación de una conciencia basada en la empatía, la tolerancia y el respeto por el otro.
El papel de la familia y la educación
La familia, como primera escuela de valores, tiene un rol insustituible en la prevención del acoso escolar. La ausencia de diálogo, la violencia intrafamiliar y la falta de límites claros pueden generar en los niños una visión distorsionada de la convivencia. Por ello, fomentar una educación emocional desde el hogar, basada en el respeto y la resolución pacífica de conflictos, es fundamental para erradicar el bullying.
Asimismo, las instituciones educativas deben asumir su responsabilidad en la detección temprana de conductas agresivas, la protección de las víctimas y la implementación de programas de convivencia escolar. La formación docente en manejo de conflictos y la creación de espacios seguros para el diálogo son herramientas clave en esta lucha.
Táchira da un paso al frente
En respuesta a esta alarmante situación, el Consejo Legislativo del estado Táchira, a través de su Comisión de Responsabilidad en Niños, Niñas y Adolescentes, ha iniciado un proceso de supervisión en instituciones públicas y privadas de la entidad. Esta medida busca identificar y atender casos de bullying, así como prevenir los riesgos asociados a los peligrosos retos virales que circulan en redes sociales.
Cherman Reyes, vicepresidente del Consejo Legislativo Estadal del Táchira, destacó que esta iniciativa se lleva a cabo en coordinación con el Sistema de Protección del Niño, Niña y Adolescente, y contempla campañas de prevención directamente en las escuelas. Además, recordó la existencia de la Defensa Pública Educativa como un recurso adicional para las familias afectadas.
Un llamado a la conciencia colectiva
El bullying no es un juego ni una etapa pasajera. Es una forma de violencia que deja cicatrices profundas y duraderas. Combatirlo requiere un compromiso conjunto de padres, docentes, autoridades y sociedad civil. Es momento de dejar de mirar hacia otro lado y actuar con firmeza y sensibilidad.
Porque cada niño tiene derecho a aprender en un entorno seguro, libre de miedo y violencia. Porque el silencio también hiere. Y porque educar en la tolerancia es la única vía para construir una sociedad más justa y humana.