Caracas.– El mercado inmobiliario venezolano inicia el 2026 bajo una paradoja: mientras los anuncios muestran un incremento en los precios, la realidad comercial refleja una parálisis profunda. Pablo González, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, advirtió que los ajustes actuales en los valores de los inmuebles responden a percepciones individuales de los propietarios y no a una dinamización real de la economía.
Asimismo, resaltó que la ausencia de financiamiento bancario y el marco legal mantienen paralizada la construcción de viviendas nuevas en el país durante el inicio de 2026.

Para González, el ajuste que se observa en anuncios carece de sustento técnico. Explicó que, aunque 2026 inició con expectativas de mejora, estas no determinan que aumentar el valor de los inmuebles sea la decisión idónea, debido a que “no han aumentado las condiciones de la demanda ni la capacidad de compra del venezolano”.
Precios fuera de la realidad: El riesgo de la «percepción»
Según un informe elaborado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y Mercado Libre publicado el pasado mes de diciembre, el precio del metro cuadrado en zonas como el Distrito Capital promedia los 846 dólares en apartamentos. Sin embargo, González explicó que fijar precios por encima de la realidad del mercado genera un efecto de “ralentización de las ventas”.
Señaló que, si un inmueble ha permanecido seis meses en oferta sin concretar la venta y se le aumenta el precio, las probabilidades de cierre disminuyen.

A su juicio, el impacto de la falta de crédito es el factor determinante en este escenario, pues el negocio inmobiliario depende del financiamiento a largo plazo, herramienta inexistente en la banca nacional actual. “Sin financiamiento, no hay una potenciación de la demanda que determine que es una decisión aumentar el valor del metro cuadrado”, puntualizó.
El freno del financiamiento y la oferta inexistente
El factor determinante en esta crisis es la nula presencia de crédito bancario. El negocio inmobiliario mundial depende del financiamiento a largo plazo; sin embargo, en la banca nacional esta herramienta es inexistente.
Consecuencia directa: La demanda no puede potenciarse.
Resultados: El mercado se limita estrictamente a transacciones de contado, excluyendo a la gran mayoría de la población.
Además, González recordó una cifra alarmante: desde el año 2012 no se reporta la edificación de metros cuadrados nuevos destinados a vivienda en el país.

El «Trío Legal» que detiene la inversión
Según la Cámara Inmobiliaria, la parálisis de la construcción y el mercado de alquileres se debe a tres instrumentos legales que, a juicio del sector, deben ser revisados urgentemente:
Ley Impacto en el Sector
Ley de Arrendamiento Genera inseguridad jurídica para el arrendador, provocando que miles de unidades permanezcan cerradas por temor a no recuperar el inmueble.
Ley del Deudor Hipotecario Al impedir pactar hipotecas en moneda extranjera, anula las posibilidades de crédito en una economía que se mueve en divisas.
Ley de Estafa Inmobiliaria Establece penas de presidio ante retrasos en obras, lo que ha provocado el retiro masivo de promotores e inversionistas por el riesgo penal.
Proyecciones 2026: Un año de formación y rigor
Para la Cámara Inmobiliaria, este será un periodo de ajuste y profesionalización. Ante la variabilidad de los indicadores económicos, el gremio no proyecta un crecimiento acelerado, sino que enfocará sus esfuerzos en la capacitación de sus agremiados.
El objetivo es preparar a los consultores para cumplir con los estándares de cumplimiento que exigirán las empresas extranjeras y navegar un mercado que, a partir de este año, será mucho más exigente en cuanto a rigor técnico y asesoría.
El Regional del Zulia
Fuente/Bitácora Económica
Fotos/WEB