ECONOMÍA.- La crisis de poder adquisitivo en Venezuela experimentó un deterioro sin precedentes durante el mes de mayo. Según el más reciente informe publicado por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la brecha entre los ingresos de los trabajadores y el costo de vida ha alcanzado niveles críticos, marcando un récord histórico en el valor de la Canasta Alimentaria Familiar.
Un récord histórico e inalcanzable
De acuerdo con el monitoreo del Cendas-FVM, el costo de la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en Bs. 401.826,98. Al realizar la conversión al tipo de cambio promedio del mes (Bs. 520 por dólar), el monto equivale a 772,74 dólares. Si se adiciona el gasto esencial en agua potable, la cifra total asciende a 785,05 dólares, estableciendo un nuevo techo histórico que refleja la agudización de la crisis inflacionaria en el país.

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El salario mínimo: una referencia simbólica
El reporte del organismo es categórico al declarar la “desaparición práctica” del salario mínimo como referencia económica real. Con el ingreso base congelado en Bs. 130 desde marzo de 2022, el trabajador venezolano percibe hoy apenas 0,25 dólares mensuales al tipo de cambio oficial. Esta cifra cubre un irrisorio 0,03% del costo de la canasta, lo que, en términos operativos, significa que el salario mínimo ha dejado de cumplir cualquier función de soporte familiar.
Cifras de un deterioro acelerado
La inflación continúa erosionando el presupuesto de las familias venezolanas a ritmos alarmantes:
Variación mensual: La canasta aumentó un 14,6% en bolívares y un 5,8% en dólares respecto al mes anterior.
Variación interanual: En el último año, el incremento ha sido del 699,6% en bolívares y del 53,8% en dólares.
La magnitud del esfuerzo que debe realizar un trabajador para sobrevivir es extrema: para cubrir la alimentación básica de su grupo familiar, se requeriría hoy el equivalente a más de 3.090 salarios mínimos o, en su defecto, 3,21 bonos de 240 dólares.
Una crisis estructural
El informe del Cendas-FVM no solo cuantifica la carestía, sino que pone de manifiesto la ruptura del contrato social del trabajo en Venezuela. La dependencia de bonificaciones externas y la desconexión total entre los ingresos formales y la realidad de los precios de mercado han dejado a la gran mayoría de la población en una situación de vulnerabilidad extrema, donde el derecho a la alimentación se ve supeditado a una lucha diaria por la supervivencia.