Política.- El conflicto militar en el estrecho de Ormuz, con el crudo Brent cercano a los cien dólares estadounidenses, dividió diplomáticamente a los gobiernos de América Latina. Este escenario impulsó una nueva ola inflacionaria regional, impactando directamente en los costos logísticos y las finanzas públicas.
Venezuela experimenta el mayor impacto con una inflación del cincuenta y uno punto nueve por ciento (51.9%) en el primer bimestre de dos mil veintiséis. El bolívar se devaluó de trecientos uno a cuatrocientos diecisiete Bolívares por dólar (Bs. 301 a Bs. 417/$), amenazando con un retorno a la inflación de tres dígitos y afectando el poder adquisitivo.
Bloques enfrentados: Mediación frente a alineamiento estratégico
Brasil, México y Colombia lideran el “Eje de Mediación”, una iniciativa diplomática para buscar una solución. El presidente Lula da Silva rechazó enviar apoyo naval a la coalición militar de Estados Unidos.
En contraste, el Gobierno de Javier Milei en Argentina elevó la alerta antiterrorista a nivel «Naranja». Buenos Aires reafirma su apoyo logístico y de inteligencia a Washington e Israel.
Chile prioriza el resguardo de sus rutas comerciales para la exportación de cobre. La administración chilena alineó sus servicios de inteligencia con el Comando Sur de Estados Unidos.
Impacto de la “inflación importada” en Venezuela
El bloqueo en Medio Oriente encarece la producción agrícola global debido al alza en los fertilizantes. La crisis en Ormuz influye directamente en los costos de importación de insumos para el país.
Analistas advierten que Venezuela podría retornar a un ciclo inflacionario de tres dígitos. La devaluación del bolívar impactó severamente en años anteriores la economía de los zulianos, afectando el comercio y los precios en la Costa Oriental del Lago (COL).
En Colombia, el Ministerio de Hacienda elevó su proyección de inflación anual al cinco punto ocho por ciento (5.8%). El Banco de la República mantendrá tasas de interés restrictivas cercanas al doce por ciento (12%) para contener el consumo nacional.
Logística global y la vulnerabilidad venezolana
El desvío de buques por el Cabo de Buena Esperanza añade hasta quince días a los tiempos de entrega. Esto representa un «impuesto de guerra» para las exportaciones de países como Chile y Perú.
La estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) depende de diluyentes importados para procesar su crudo pesado. Un cierre prolongado de Ormuz podría paralizar la refinación interna venezolana, pese a los precios altos del petróleo.
Expertos de Goldman Sachs no descartan que el barril de petróleo alcance los ciento cuarenta dólares estadounidenses (140 USD). Tal incremento pulverizaría las metas de crecimiento de las principales economías sudamericanas este año, exacerbando la crisis en Ormuz.
Fuente: Agencias y Medios internacionales
Fotos: Cortesía Web/referenciales
EL REGIONAL DEL ZULIA