SUCESOS.- Las labores de rescate en el edificio Miramar de Caraballeda, afectado por los devastadores terremotos del pasado 24 de junio de 2026, han entrado en una fase crítica y esperanzadora. Tras intensas jornadas de trabajo, los equipos especializados han detectado una firma de calor corporal compatible con un menor a unos 10 metros de profundidad, lo que ha renovado las esperanzas de encontrar con vida a Lucas Gámez, el niño argentino de 8 años desaparecido durante la tragedia.
El operativo, que cuenta con el liderazgo de los rescatistas salvadoreños —conocidos por su especialización técnica como “topos”— y el apoyo logístico de socorristas de la República Argentina, ha logrado triangular la señal del teléfono celular del pequeño en el mismo perímetro donde se registró la señal térmica.
Las autoridades han descartado que el menor se encuentre en el elevador de la estructura, por lo que la hipótesis principal apunta a que Lucas pudo resguardarse en un pasillo, escaleras o dentro de su departamento ubicado en el segundo piso al momento del colapso.

Lucas regresaba de la playa con su tío
Lucas Gámez, nacido en Argentina e hijo de padres venezolanos, se encontraba en el edificio Miramar junto a sus tíos tras regresar de la playa cuando ocurrió el movimiento telúrico de magnitudes 7.2 y 7.5. Su padre, Marcos Gámez, quien junto a su familia había regresado al país en enero de este año tras haber emigrado a Argentina en 2013, ha desmentido a medios internacionales como La Nación y Clarín los rumores sobre un rescate previo, aclarando que dicho evento correspondió a un adulto.
La familia mantiene viva la fe, aferrándose a la posibilidad de que la contextura delgada de Lucas le haya permitido sobrevivir en espacios de aire reducidos entre las placas de hormigón. No obstante, los equipos de emergencia advierten que cada hora es determinante, ante el grave riesgo de deshidratación y las altas temperaturas que azotan la zona costera. Las brigadas internacionales continúan trabajando en una compleja excavación profunda para acceder a la zona donde la señal sugiere la presencia de un menor.