Salud.- En las profundidades y riberas de la parroquia Caruao, en el estado La Guaira, yace un recurso que promete transformar la vulnerabilidad económica y social de sus comunidades: las macroalgas.
El estudio “Macroalgas marinas en La Guaira, un recurso estratégico en el desarrollo sostenible y la economía azul”, liderado por un equipo multidisciplinario de biólogos e ingenieros, ha arrojado resultados sorprendentes tras tres años de investigación en las poblaciones de Osma, Oritapo, Todasana, Urama y La Sabana.
La doctora Mayra García, integrante del Equipo de Biodiversidad del proyecto, reveló que se han identificado 42 especies de algas, lo que representa el 29% de la flora marina total registrada en el estado. El hallazgo no es solo un hito científico; es la apertura de una nueva frontera comercial y ambiental para el país.

Un superalimento en la costa
El potencial nutricional de las especies encontradas supera, en algunos casos, a los alimentos terrestres tradicionales. Entre los géneros identificados con alto valor para el consumo humano y animal destacan:
Ulva lactuca (Lechuga de mar): Posee una concentración de hierro hasta diez veces superior a la de las espinacas y niveles de calcio que superan a muchos productos lácteos.
Gracilariopsis tenuifrons: Una fuente rica en proteínas y fibra soluble (agar), altamente demandada en la industria gastronómica como espesante natural para postres.
Grateloupia filicina: Destaca por su elevado contenido proteico y aminoácidos esenciales como el ácido aspártico y glutámico, además de ser una potente fuente de antioxidantes.
Dictyopteris: Utilizada en diversas regiones como un ingrediente picante natural para la cocina.
“La presencia de estos géneros podría tener un impacto económico masivo por su versatilidad como alimento tanto para personas como para ganado y mascotas”, señaló García, subrayando que las poblaciones de Urama y La Sabana son las que presentan la mayor riqueza biológica.
Aliadas contra el cambio climático y la contaminación
Más allá del plato, las macroalgas de La Guaira se perfilan como herramientas clave para la sostenibilidad industrial. Los géneros Ulva y Padina han demostrado capacidades de biorremediación, actuando como filtros naturales que remueven nitrógeno, fósforo y metales pesados de suelos y aguas contaminadas.
En el ámbito ganadero, la especie Asparagopsis taxiformis (Pluma roja del mar) ofrece una solución innovadora: su contenido de bromoformo bloquea la enzima responsable de la producción de metano en el ganado, lo que podría reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agropecuario. Por su parte, el Sargassum y la Dictyopteris son ideales para la regeneración de suelos, permitiendo reducir el uso de agroquímicos costosos y contaminantes.
Ciencia y comunidad: Horizonte 2027
El proyecto “Nuestras costas, nuestro futuro”, que se extenderá hasta el año 2027, no solo busca catalogar especies, sino integrar el conocimiento tradicional de los habitantes de Caruao con la investigación académica.
Respaldado por la Unión Europea, la Universidad Metropolitana y las ONG Potabilis y Vitalis, este esfuerzo busca fortalecer la conciencia ambiental y generar planes de manejo que conviertan a la pesca y el turismo de La Guaira en actividades más fortalecida. Con el secuestro de carbono y la transformación de biomasa de arribazón en recursos productivos, las costas venezolanas están trazando su propia hoja de ruta hacia una economía azul sostenible.