Salud.- La salud mental en Venezuela enfrenta un escenario de vulnerabilidad creciente. Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV) y académica de la UCV y la UCAB, alertó recientemente sobre un repunte significativo en la incidencia de trastornos mentales en el país.
La advertencia se basa en registros de programas de atención propios e indicadores internacionales ante la ausencia de data oficial actualizada.
Durante una entrevista para el Circuito Éxitos, la especialista precisó que el flujo de pacientes en las consultas psicológicas ha experimentado un incremento estimado del 10% en lo que va de año. Astorga subrayó que estos problemas poseen un origen multicausal y complejo, exacerbados por un entorno que demanda respuestas institucionales urgentes.

Una brecha de atención crítica
La experta puso de relieve una estadística alarmante: a nivel mundial, los trastornos mentales representan el 14% de la carga total de enfermedades, pero el acceso a tratamiento sigue siendo un privilegio para pocos. Según Astorga, entre el 75% y el 90% de los pacientes en el mundo no recibe la asistencia médica adecuada, una realidad de la que Venezuela no escapa.
“Es fundamental visibilizar la salud mental para que se creen programas reales”, afirmó la doctora. El gremio sostiene que la falta de asistencia oportuna no solo afecta la calidad de vida de los ciudadanos, sino que sobrecarga el sistema de salud general al no abordar las patologías desde su raíz psicosocial.

Llamado a la inversión pública
Desde la Federación, se hace un llamado enérgico a la creación de políticas sociales que garanticen:
Presupuestos específicos: Asignación de recursos para el mantenimiento de la infraestructura de salud mental.
Personal capacitado: Fortalecimiento de la red de profesionales y condiciones laborales dignas para frenar el déficit de especialistas.
Programas de prevención: Focalización en servicios de atención psicológica oportuna para elevar el porcentaje de población asistida.
Astorga concluyó que el fortalecimiento de la red de profesionales es el único camino viable para democratizar el acceso a la salud mental. La FPV insiste en que una mejor distribución de los recursos públicos permitiría pasar de la gestión de crisis a la prevención y el bienestar sostenido del pueblo venezolano.