Sucesos.- En Venezuela, la violencia de género ha alcanzado niveles alarmantes. El feminicidio, la forma más extrema de esta violencia, se ha convertido en una tragedia cotidiana que cobra vidas de mujeres, niñas y adolescentes en todo el país.
A pesar de los esfuerzos de organizaciones civiles, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente, y la impunidad continúa siendo el telón de fondo de estos crímenes.
Según el más reciente informe de la ONG Utopix, entre enero y mayo de 2025 se han registrado 61 feminicidios consumados en Venezuela. Solo en el mes de mayo se documentaron 12 casos, además de 24 feminicidios en grado de frustración, lo que convierte a ese mes en el más violento del año hasta ahora.
Según el balance presentado por la Utopix, se contabilizaron siete feminicidios en enero, doce en febrero, quince en marzo, quince en abril y quince en mayo. Ese último mes, los casos se concentraron principalmente en los estados Táchira, Monagas y Bolívar, con dos cada uno, seguidos por Zulia, Aragua, Carabobo, Miranda, Guárico y Anzoátegui.
La ONG alertó que estas cifras, están basadas solo en reportes de medios de comunicación, representan un subregistro de la realidad.
La frecuencia de estos crímenes ha variado en los últimos años:
| Año | Feminicidio consumado | Feminicidio frustrado |
| 2020 | Cada 34 horas | — |
| 2021 | Cada 36 horas | — |
| 2022 | Cada 37 horas | — |
| 2023 | Cada 44 horas | Cada 38 horas |
| 2024 | Cada 47 horas | Cada 41 horas |
| 2025 | Cada 59 horas | Cada 43 horas |
Aunque la frecuencia parece haber disminuido ligeramente, los casos siguen siendo numerosos y devastadores.

Julio y agosto, meses con cifras preocupantes
Al menos 13 nuevas víctimas se suman a esta cifra por casos ocurridos entre los meses de julio y lo que va de agosto.
Entre ellos el de Yetzimar Carolina Piñero Valladares, de 18 años, asesinada en el estado Portuguesa. La joven que fue localizada en un barranco del sector Quebrada de Las Rosas tras haber sido reportada como desaparecida el pasado 6 de agosto.
Tras una exhaustiva investigación, las autoridades detuvieron a la expareja de la víctima, un joven de 21 años identificado como Eduard A.A., que confesó haber estrangulado a Yetzimar con una camisa. Este lamentable hecho elevó a ocho el número de víctimas de femicidio en el país en un lapso de dos semanas, lo que ha generado una profunda preocupación sobre la violencia contra las mujeres, especialmente jóvenes, en Venezuela.
Días antes en Puerto Ordaz, estado Bolívar, la joven Angely Benavides, modelo de 17 años de edad, participante oficial del Reinado del Cacao, fue hallada sin vida en una residencia, presuntamente propiedad de su novio.
A María Teresa Ángulo, conocida como “la tuca” de 41 años, la asesinó de varias puñaladas en el cuello su pareja por celos. El hecho ocurrió en Barinas.
La pareja de la joven Génesis Medina, de 23 años, la estranguló por negarse a abortar, luego enterró su cuerpo en una finca San Felipe, estado Yaracuy.
También Ninoska Maryelis García Garrido de 28 años, murió estrangulada por su pareja en un hecho registrado al norte de Puerto Ayacucho, estado Amazonas.
Mientras que a la joven Ana Cecilia Carreazo Briceño, de 18 años, la encontraron degollada en las orillas del Caño Uchire, específicamente en el sector La Playa del municipio San Juan de Capistrano, estado Anzoátegui.
Todos estos casos se registraron en los primeros días del mes de agosto.

Perfil de las víctimas y agresores
Las víctimas suelen ser jóvenes: muchas tenían entre 16 y 40 años, y algunas incluso eran menores de edad. Se han documentado casos de mujeres embarazadas, madres solteras, personas con discapacidad y mujeres en situación de calle. En varios casos, los familiares ya habían reportado antecedentes de violencia o acoso.
Los agresores, en su mayoría hombres cercanos a las víctimas (Parejas o exparejas en su mayoría), han utilizado métodos como asfixia mecánica, armas de fuego, golpes severos, e incluso inducción al suicidio. En algunos casos, los cuerpos fueron abandonados en la vía pública o escondidos, y hubo intentos de encubrimiento simulando suicidios o muertes naturales.

Feminicidios más allá de las fronteras
La violencia no se detiene en el territorio nacional. En lo que va de año, 11 venezolanas han sido asesinadas en el exterior, específicamente en países como Perú, Brasil, Colombia y Ecuador. Esto revela que la vulnerabilidad de las mujeres venezolanas se extiende incluso en contextos migratorios.
Impunidad y falta de políticas públicas
De los 12 feminicidas identificados en mayo, solo 10 están detenidos. No hay información sobre los otros restantes, lo que evidencia una preocupante falta de seguimiento judicial. Organizaciones como Utopix han exigido la creación de un Plan de Emergencia Feminista que incluya prevención, atención y justicia para las víctimas de violencia de género ante la impunidad estructural que favorece a los agresores.
El TSJ anunció la futura instalación de tribunales especializados para atender estos casos.
¿Qué se puede hacer?
La sociedad civil ha levantado la voz, pero se necesita una respuesta contundente del Estado. Es urgente:
- Implementar políticas públicas con enfoque de género.
- Fortalecer el sistema judicial para evitar la impunidad.
- Crear redes de apoyo para mujeres en riesgo.
- Promover campañas educativas que erradiquen el machismo y la cultura de violencia.
El rostro detrás de la Utopix
Aimee Zambrano Ortiz, antropóloga, investigadora y comunicadora, es el rostro detrás de la plataforma comunicacional comunitaria UTOPIX, quién realiza una exhaustiva investigación que pone a la luz aquello que tiende a estar invisibilizado: los femicidios, dejando en evidencia que la violencia machista es bastante común en Venezuela y cuyas consecuencias son mortales para muchas mujeres.
Con frecuencia las sobrevivientes de la violencia familiar sostienen que querían huir pero eran presas del pánico, que fueron muchas las veces maltratadas, controladas y manipuladas, por lo que el miedo o el amor por sus parejas las llevó a quedarse, hasta que deciden irse y son atacadas con brutalidad.
La investigación realizada por la Utopix, según Zambrano, es un gran esfuerzo que surge de la necesidad y la urgencia de darle voz a aquellas que ya no la tienen, todas esas madres, hijas, esposas, abuelas, nietas etc. Cada una de esas mujeres que tenía un nombre y una vida detrás a la cual se les puso fin de forma violenta.
Otro hallazgo en estas investigaciones que hay que resaltar es que las víctimas, en su mayoría, tienen edades comprendidas entre los 16 y los 45 años, “es decir, que están en edad fértil”, reveló Aimee Zambrano.
Esta investigación realizada mes de manera militante y voluntaria por miembros de la Utopix, busca también alertar sobre la urgencia de implementar una propuesta concreta para enfrentar esta problemática.
Frente a esta realidad, es imperativo visibilizarla y darle voz a esas mujeres, niñas y adolescentes asesinadas a manos de la violencia femicida, exigiendo al Estado venezolano y a la sociedad en general acciones urgentes ante la violencia de género y la impunidad que en algunos casos ampara a los agresores.
Cada feminicidio es una vida arrebatada, una familia destruida y una sociedad que fracasa en proteger a sus mujeres. Visibilizar esta realidad es el primer paso, pero el verdadero cambio solo llegará con voluntad política, justicia efectiva y compromiso colectivo.
