SUCESOS.- La tragedia sísmica que azota al país sumó un capítulo de profundo dolor con la confirmación del fallecimiento de Amaia Landaeta Machado, una niña de apenas seis años cuyo caso se convirtió en uno de los símbolos más desgarradores de la emergencia nacional.
Tras ocho días de una incansable búsqueda liderada por su madre, Ana Cecilia Machado, el cuerpo de la pequeña fue localizado el pasado viernes 3 de julio en la morgue provisional habilitada en los silos del puerto de La Guaira.
El caso de Amaia ha conmocionado a la opinión pública por la serie de confusiones que rodearon su desaparición. Según los reportes, la menor había sido rescatada con vida tras el sismo del 24 de junio en el sector Punta de Mulatos.
Posteriormente, fue trasladada al Hospital de Pariata para recibir atención médica urgente; sin embargo, al llegar al centro asistencial, su madre no encontró registro alguno de su ingreso, iniciando un viacrucis que la llevó a recorrer morgues, hospitales y refugios entre Catia La Mar y zonas aledañas.
La identificación final del cuerpo fue confirmada por sus familiares, con el apoyo de reportes del Foro Penal y el activista de derechos humanos Gonzalo Himiob.

Alerta por la protección de menores
La desaparición y posterior hallazgo de Amaia han generado una ola de críticas y alertas urgentes sobre el manejo de los menores rescatados durante el caos post-terremoto. Organizaciones de derechos humanos y medios internacionales, como Univision, han advertido sobre los peligros que enfrentan los niños ante la falta de control en los traslados de sobrevivientes, lo que podría exponerlos a redes de tráfico infantil y explotación.

Ante este panorama, las autoridades han reiterado el llamado a los rescatistas y ciudadanos para abstenerse de entregar menores a adultos sin la verificación estricta de sus vínculos. Por su parte, UNICEF ha enfatizado que miles de niños atraviesan una situación de extrema vulnerabilidad, requiriendo no solo atención médica, sino un urgente soporte psicológico para enfrentar el trauma de la pérdida familiar y la ansiedad derivada del desastre.