Salud.- Lo que está ocurriendo en las salas de espera y pabellones del estado Lara podría ser el primer síntoma de una recuperación, o quizás, el último esfuerzo de un gremio que se niega a morir. Según Elda Jiménez, presidenta del Colegio de Profesionales de Enfermería en la entidad, desde enero de 2026 se ha registrado una reincorporación progresiva de enfermeros a la red de atención primaria.
Sin embargo, este «regreso a casa» de los profesionales de la salud ocurre bajo condiciones que rozan la resistencia heroica y que se replican, como un espejo, en el resto de los hospitales públicos de Venezuela.
El fin del éxodo interno: ¿Por qué están volviendo?
Tras años de un déficit de personal que alcanzó el 65%, centros asistenciales en Barquisimeto, El Tocuyo, Quíbor y Carora están viendo el retorno de sus especialistas.
La razón: No es una mejora salarial inmediata, sino la expectativa de cambio. El personal que se había volcado a la economía informal o al sector privado está regresando con la esperanza de que la nueva gestión política nacional estabilice finalmente los sueldos.
La realidad nacional: Este fenómeno no es exclusivo de Lara. En estados como Zulia, Carabobo y Caracas, se observa una tendencia similar: el personal calificado prefiere apostar por la institucionalidad hospitalaria ante la promesa de una reestructuración del Estado que priorice la salud.

La cara oculta: Explotación y sobrecarga
A pesar del retorno, las cifras de atención siguen siendo alarmantes. Jiménez denuncia una situación de explotación laboral que pone en riesgo tanto al profesional como al paciente:
En sala común: Una sola enfermera llega a atender hasta 40 pacientes.
En Unidades Críticas (UCI): La norma internacional dicta un enfermero por paciente; en Lara (y en la mayoría de los hospitales tipo IV del país), uno solo debe velar por cuatro o cinco pacientes críticos.

“Los enfermeros, lejos de descansar en sus días libres, buscan un segundo y hasta tercer empleo para sobrevivir”, señala Jiménez. Esta «multichamba» genera un agotamiento crónico que afecta la calidad del servicio en todo el sistema público nacional.
La propuesta en Miraflores: Más que un sueldo
El gremio de enfermería a nivel nacional ha llevado una propuesta formal a la presidencia encargada, liderada por Delcy Rodríguez. Aunque no han dado detalles sobre el monto solicitado, en esta propuesta, no es solo una tabla salarial; es un diagnóstico crudo de la emergencia hospitalaria.
Dotación urgente: No basta con tener al personal si no hay insumos básicos (gasas, jeringas, soluciones).
Salario digno: El objetivo es que el profesional no tenga que huir del hospital para poder comer.
Un sistema en cuidados intensivos
Lo que sucede en Lara es el termómetro de Venezuela. El país cuenta ahora con el activo más difícil de conseguir: el recurso humano calificado que ha decidido volver. Sin embargo, este capital humano tiene un límite de resistencia.
Si la propuesta elevada a la presidencia no se traduce en un presupuesto real que mejore la infraestructura y el salario antes del cierre del primer semestre de 2026, el sistema corre el riesgo de sufrir una nueva desbandada, esta vez definitiva.
El regreso de los enfermeros es una oportunidad de oro para el Estado venezolano. Recuperar la salud pública no depende solo de pintar fachadas, sino de dignificar a quienes, con un tensiómetro y mucha voluntad, sostienen la vida de millones en cada rincón del país.
El Regional del Zulia
Fuente/Prensa de Lara
Fotos/WEB