NACIONALES.- El doble sismo que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejó cicatrices en la infraestructura urbana y un saldo humano doloroso en siete estados del país; también provocó una fractura estructural en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), cuya magnitud apenas comienza a dimensionarse.
A tres semanas del evento, las autoridades del sector eléctrico han ofrecido un balance sobre los daños y la hoja de ruta que, esperan, permita estabilizar el servicio en un país que aún intenta levantarse de la tragedia.

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Un colapso en cascada
Las declaraciones conjuntas del Ministro de Obras Públicas y el Ministro de Energía Eléctrica, confirmaron lo que muchos ciudadanos vivieron: el daño no fue circunscrito. Si bien el epicentro del caos se focalizó en el estado La Guaira, las réplicas del sismo impactaron la columna vertebral de la transmisión energética nacional.
El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, indicó por su parte que el punto más crítico se registró en el centro del país. “La caída de diez torres de alta tensión en la línea de transmisión que conecta Planta Centro con el estado Yaracuy provocó la salida inmediata de 600 megavatios (MW) del SEN”.
Esta desconexión dejó a una parte importante del territorio nacional en una vulnerabilidad extrema, obligando a un despliegue de emergencia sin precedentes.
“Fue una afectación nacional”, reconoció el ministro, al explicar que la complejidad de los daños requiere maniobras de reconstrucción que trascienden la simple reparación de líneas.

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El balance de la recuperación: 96% en La Guaira
A pesar del escenario de crisis, el Vicepresidente Sectorial de Obras Públicas y Servicios informó que las cuadrillas técnicas han logrado recuperar el 96% de la demanda eléctrica en el estado La Guaira. Según el reporte oficial, el despliegue ha priorizado la energización de los “circuitos estratégicos”: hospitales, centros de salud y los campamentos temporales que albergan a las familias damnificadas tras el colapso de sus viviendas.
Sin embargo, para el ciudadano común, la realidad en los hogares sigue siendo de intermitencia. Aunque el despacho oficial habla de una restitución casi total en la zona de desastre, el resto del país se mantiene a la expectativa de la estabilidad definitiva del sistema.

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La estrategia de los tres hitos: El camino hacia los 450 MW
Para compensar la pérdida de los 600 MW tras el sismo, el Ejecutivo ha trazado una ruta de acción denominada “los tres hitos del mes”. El ministro Alcalá destaca que este plan busca no solo reemplazar la energía perdida, sino inyectar nueva capacidad al sistema mediante la activación de infraestructuras críticas:
Termozulia 1 (Zulia): La reactivación de esta unidad representa un aporte vital de 150 MW para el occidente del país, una región históricamente castigada por la inestabilidad eléctrica.
Central Hidroeléctrica San Agatón (Complejo Uribante-Caparo): La incorporación de una máquina clave en este complejo aportará otros 150 MW destinados a blindar el sistema en la región andina (Táchira, Mérida y Trujillo).
Termocarabobo (Región Central): La puesta en marcha de una unidad generadora en este complejo aportará los últimos 150 MW planificados, un esfuerzo directo para mitigar el déficit causado por la caída de las torres en la línea Planta Centro-Yaracuy.

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Una carrera contra el tiempo
El despliegue de las cuadrillas de Corpoelec y el Ministerio de Energía Eléctrica trabaja bajo una premisa de 24 horas continuas. La meta es clara: recuperar los 600 MW perdidos y elevar la “confiabilidad” de una red eléctrica que quedó expuesta por la fragilidad de su infraestructura ante desastres naturales.
Si bien las cifras presentadas por el gabinete sectorial ofrecen un horizonte de recuperación, la prueba de fuego para el SEN será la capacidad de mantener estas unidades operativas ante una demanda nacional creciente y la necesidad de mantenimiento profundo en las líneas de transmisión que aún presentan daños.
Mientras los trabajadores del sector eléctrico intentan devolver la luz a los hogares, el país observa con atención si estos hitos logísticos bastarán para evitar un colapso mayor, en un contexto donde cada megavatio cuenta para la recuperación de una nación que aún intenta digerir la tragedia del 24 de junio.