Nacional.- En un mundo cada vez más interconectado, el acceso a internet ha dejado de ser un privilegio para convertirse en una necesidad básica. Así lo confirma el más reciente informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de las Naciones Unidas, que revela una cifra histórica: 6.000 millones de personas ya están en línea, lo que representa aproximadamente el 75% de la población mundial.
Este crecimiento vertiginoso se traduce en 240 millones de nuevos usuarios en tan solo un año, una señal clara de que el planeta avanza hacia la universalización del acceso digital. La cantidad de personas desconectadas se ha reducido a 2.200 millones, 100 millones menos que el año anterior, marcando un hito en la lucha contra la exclusión tecnológica.
Una brecha que persiste
Pese al avance global, el informe de la UIT dibuja un panorama desigual. La brecha económica sigue siendo el principal obstáculo: mientras que en los países de altos ingresos, el 94% de la población tiene acceso a internet, en las naciones de bajos ingresos la cifra se desploma a un preocupante 23%.

La desigualdad geográfica también es evidente. En las zonas urbanas, la conectividad alcanza el 85%, pero en las zonas rurales cae al 58%, reflejo de la falta de infraestructura y políticas inclusivas en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
Además, el desbalance de género persiste: el 77% de los hombres están conectados, frente al 71% de las mujeres, lo que evidencia que el acceso digital también está condicionado por factores sociales y culturales.
Una visión de futuro
La directora de la UIT, Doreen Bogdan-Martin, destacó la trascendencia del momento: “En un mundo donde las tecnologías digitales son esenciales para buena parte de nuestra vida cotidiana, todos deberían tener la posibilidad de beneficiarse de estar conectados”. Su declaración resume el espíritu del informe: el acceso a internet no solo es una herramienta de comunicación, sino un derecho fundamental que impacta la educación, el empleo, la salud y la participación ciudadana.
¿Qué sigue?
El desafío ahora es cerrar las brechas. La UIT propone una hoja de ruta que incluye inversiones en infraestructura, educación digital, políticas inclusivas y alianzas público-privadas para garantizar que nadie quede atrás en la era de la conectividad.
La expansión del acceso a internet es una historia de progreso, pero también un llamado urgente a la equidad. Porque en el siglo XXI, estar conectado es estar incluido.
El Regional del Zulia
Fuente/Unión Radio
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