Política.- La madrugada del 3 de enero quedó marcada en la memoria de Juan Barreto por un «zumbido metálico» y un olor a humo que rompió la calma de una noche de luna llena. En entrevista exclusiva para el diario El País, el periodista y político venezolano describió esa jornada como un punto de inflexión que, si bien nació de una violación a la soberanía, abre una ventana crítica para el futuro de la nación.
Barreto, quien pasó meses en un resguardo forzado debido a la represión tras las elecciones de 2024, recordó cómo el deterioro de los servicios públicos —una explosión que dejó a su barrio sin luz— coincidió con el despliegue aéreo estadounidense. Para el dirigente, la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores representa una situación «profundamente preocupante» que coloca al derecho internacional en un terreno incierto, calificando el acto como un «secuestro inaceptable».
Sin embargo, su visión no se queda en la queja. Barreto reconoce que el país enfrenta una dicotomía: la amenaza de la pérdida de soberanía frente a una oportunidad histórica de redemocratización.
El llamado a la reinstitucionalización
Tras reaparecer públicamente para abrazar a su amigo Enrique Márquez en su liberación, Barreto envió un mensaje directo a quienes hoy sostienen las riendas del poder en Caracas. Según el exalcalde, el primer paso hacia un Gran Acuerdo Nacional debe venir del chavismo que permanece en el gobierno.
«Son ellos los que tienen que tomar las primeras decisiones para que se construyan las condiciones de una transición, la reinstitucionalización y la vuelta a la Constitución», afirmó.
¿Cambios reales o cosméticos?
Barreto fue enfático al advertir sobre los riesgos de un «Gatopardismo» (cambiar todo para que nada cambie). Aunque valora positivamente los gestos iniciales de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez —como la reapertura de embajadas—, exige que la apertura sea interna y profunda:
Liberación de presos políticos: «Terminemos de abrir las prisiones», sentenció.
Libertad de expresión: Apertura de medios de comunicación restringidos.
Legalidad partidista: Devolución de los partidos políticos intervenidos.
Fin de la represión: Un giro radical en la política policial que ha servido como «zona de confort» para sectores del Gobierno.
El camino hacia las urnas
Para el exdiputado, el objetivo final de este proceso debe ser el reencuentro de los venezolanos a través de una elección general. Barreto, quien admite hablar desde la experiencia de sus propios errores tras 26 años de confrontación política, sostiene que el pragmatismo actual no debe ser un «sálvese quien pueda», sino una ruta guiada por los principios constitucionales.
La advertencia de Barreto es clara: Venezuela no puede permitirse ser «luz para afuera y oscuridad para adentro». El éxito de esta etapa dependerá de si el chavismo actual decide aferrarse al poder o transitar, finalmente, hacia una democracia plena.
El Regional del Zulia
Fuente/El País
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