Nacional.- En un momento de alta tensión política y religiosa en Venezuela, la Iglesia caraqueña ha decidido romper el silencio con una declaración de unidad sin fisuras. Bajo el lema bíblico “Que todos sean uno”, el Consejo Presbiteral —en representación de todos los párrocos y sacerdotes de la capital— manifestó su adhesión total al Arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord Castillo, tras denunciar una campaña de desprestigio en su contra.
El blindaje a la figura del Pastor
El documento, publicado este 24 de enero en la memoria de San Francisco de Sales, no solo es un gesto de cortesía eclesial, sino una respuesta defensiva ante lo que califican como «señalamientos que pretenden empañar la integridad» del Arzobispo. El clero caraqueño fue enfático al rechazar cualquier narrativa que busque fracturar la confianza entre el pueblo y su pastor, describiendo a Biord Castillo como un hombre de «sencillez y preparación intelectual» volcado al servicio de los vulnerables.
Este respaldo ocurre en un contexto donde las voces críticas dentro y fuera de la Iglesia han intentado generar confusión sobre el rol de la jerarquía eclesiástica frente al poder político.
El aval del Papa León XIV: Mediación y «Cultura del Encuentro»
Uno de los puntos analíticos más relevantes del comunicado es la mención al Papa León XIV. La Arquidiócesis utiliza el respaldo papal como una brújula estratégica. El Sumo Pontífice ha pedido que la Iglesia venezolana no desfallezca en la construcción de una «cultura del encuentro» y, más importante aún, ha ratificado su papel de mediadora en situaciones desafiantes.
Este espaldarazo del Vaticano otorga a la Arquidiócesis de Caracas una legitimidad reforzada para actuar en el tablero político nacional, no como un actor partidista, sino como un puente de diálogo necesario para la paz.

Un lenguaje frontal: Justicia y Presos Políticos
A pesar del tono pastoral, el comunicado escala hacia una denuncia política clara y directa. El Consejo Presbiteral se hace eco del «clamor del pueblo» al señalar tres puntos críticos:
Vulneración de la dignidad: La Iglesia deplora cualquier ejercicio del poder que se aleje del bien común.
Detenciones arbitrarias: Los sacerdotes urgieron explícitamente al «restablecimiento de la justicia» y la plena libertad de quienes sufren cautiverio por sus convicciones políticas.
Reparación a las víctimas: El texto exige justicia para las familias que han padecido la violencia y la exclusión.
«La Iglesia, fiel a su misión, no puede guardar silencio ante lo que despoja de paz y esperanza a nuestros hermanos», reza el texto, marcando una línea roja frente a la gestión gubernamental de la crisis.
La Iglesia como último bastión de esperanza
La publicación de este comunicado sugiere que la Iglesia de Caracas ha decidido asumir un rol más protagónico y vocal en el 2026. Al afirmar que «no existe un diálogo fecundo sin el cese de la incertidumbre», la institución condiciona cualquier proceso de negociación a la transparencia y al respeto sagrado del «otro».
El llamado a la reconciliación y a la oración por Mons. Biord Castillo cierra un documento que, más allá de lo espiritual, se lee como una hoja de ruta para la resistencia pacífica y la mediación ética en una nación que sigue buscando su camino hacia la estabilidad plena.
El Regional del Zulia
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