CARACAS.- Héctor, ampliamente conocido en el ámbito internacional de salvamento como «El Chino», líder y miembro histórico de la brigada de rescatistas mexicanos «Los Topos», fijó una postura firme frente a los recientes intentos de politización en las zonas de desastre tras los devastadores terremotos que azotaron a Venezuela.
El especialista de 80 años denunció haber sido abordado por una reportera local para condicionar su testimonio en favor de figuras gubernamentales
De acuerdo con las declaraciones del rescatista, quien acumula una vasta experiencia en el territorio venezolano tras haber operado en el terremoto de Cariaco (1997) y la tragedia de Vargas (1999), el incidente ocurrió en pleno despliegue de operaciones, cuando una periodista de una planta televisiva, intentó pautar sus declaraciones de manera parcializada.
»Llegó una muchacha de una televisora local a decirme: «Mira, tienes que decir esto y darle las gracias a tu presidenta».
Yo le respondí claramente; «mira, tengo 80 años y tú no me vas a venir a mí a decir lo que tengo que decir. Tú no eres jefa de nadie, yo no soy político, yo soy rescatista, soy voluntario, soy sociedad civil y no me vas a decir qué tengo que decir»
Yo no soy pinche chino, soy el antiguo rescatista, soy gente de respeto. Tal vez mal hablado, pero eso te da autenticidad. En el momento dado tienes que regañar a alguien.

Prioridad humana frente a la burocracia
El rescatista mexicano enfatizó que el verdadero motor de la brigada en las áreas afectadas es el compromiso ético con las familias que buscan a sus seres queridos, haciendo mención expresa al dolor de una madre damnificada cuya situación conmovió profundamente al equipo de rescate.
Ante las propuestas de trasladar el foco de atención o la logística hacia otras regiones como La Guaira, «El Chino» fue tajante en exigir madurez, visión y permanencia a sus colaboradores directos hasta concluir las tareas asignadas.
Asimismo, el experimentado rescatista analizó el panorama institucional en el terreno, señalando la notable ausencia de altas autoridades regionales y nacionales en los puntos de mayor crisis.
»Tienes que tener la autoridad de ver al alcalde, que está muy agotado, y notar que por allí no anda el gobernador, ni tampoco Delcy Rodríguez.
Al ver al alcalde en ese estado, le dije que se tomara un descanso, porque no es un robot», relató, haciendo valer la experiencia que le otorgan las décadas de servicio en catástrofes.
El llamado del deber
Para el líder de los brigadistas, la permanencia de su equipo en el epicentro de la emergencia responde estrictamente a lo que define como una misión existencial o «el llamado de la obligación» (the call of duty).
Con un estilo directo y un arraigado sentido del deber, el rescatista concluyó que, una vez que se asume la epifanía de servir a la sociedad civil en momentos de desastre, no existen presiones mediáticas ni fatigas que puedan desviar la atención del objetivo principal: salvar vidas y acompañar a las víctimas.
Fotos Capturas
EL REGIONAL DEL ZULIA