Economía.- En el mapa global del emprendimiento, Venezuela está muy bien situada. A pesar de los desafíos económicos, sociales y políticos que enfrenta, el país se posiciona como una de las naciones con mayor espíritu emprendedor del mundo. Sin embargo, detrás de esta efervescencia creativa se esconde una realidad preocupante: la mayoría de los negocios no logra consolidarse ni sobrevivir más allá de su primer año.
Según Elías Rodríguez, presidente de la Cámara Venezolana del Emprendimiento (Cavempre), “aproximadamente el 80% de los venezolanos están inmersos en el mundo del emprendimiento o tienen planes de hacerlo a corto plazo”. Esta cifra revela no solo una vocación empresarial, sino también una respuesta directa a la falta de empleos formales y a la necesidad de generar ingresos en un entorno económico volátil.
Desde ventas de alimentos caseros hasta servicios digitales, pasando por tiendas improvisadas en redes sociales, el venezolano ha demostrado una capacidad inagotable para reinventarse. El emprendimiento se ha convertido en una forma de resistencia, de expresión y de esperanza.

El talón de Aquiles: la sostenibilidad
Pero el entusiasmo no siempre se traduce en éxito. Rodríguez advierte que “cerca del 65% de los que iniciaron el 1 de enero de este año no logra alcanzar el 31 de diciembre con operaciones exitosas”. Esta estadística pone en evidencia una de las mayores debilidades del ecosistema emprendedor venezolano: la falta de sostenibilidad.
Sobre este punto los economistas Asdrúbal Oliveros, socio-director de Ecoanalítica, e Iván Puerta, presidente de la Cámara Nacional de Restaurantes (Canares), durante una entrevista en Unión Radio, indicaron cómo se desarrolló el ajuste del sector gastronómico en Venezuela, tras el auge de 2022.
Puerta advierte que casi el 70% de los negocios que se abrieron en este área hace tres años, ya cerraron en las grandes ciudades debido a la crisis económica.
Esta situación se registra, pese a que Asdrúbal Oliveros, refiere que el negocio restaurante entra entre el negocio de comercio y servicio, el sector más grande dentro de la economía no petrolera; es el que posee un dinamismo importante en los últimos cuatro años, pero que tiene muchísimos actores.
Advirtió Olivares que eso sucede por la limitación de la demanda que solo el 7% de la población va a comer con frecuencia a los restaurantes, por lo que “es muy relevante la propia oferta, ante ese elemento diferenciador entre el servicio, la optimización de los gastos operativos y entender el entorno”.

¿Qué se necesita para cambiar el rumbo?
Factores como la inflación, la escasez de financiamiento, la informalidad, la ausencia de formación empresarial y la limitada infraestructura tecnológica dificultan la consolidación de los proyectos de emprendimiento. Muchos emprendedores operan sin planificación, sin acceso a asesoría legal o contable, y sin redes de apoyo que les permitan escalar sus negocios haciendo su éxito muy efímero.
A todo esto se suma que a los comerciantes en Venezuela les cuesta más mantener sus operaciones activas, no solo por costo y materia prima sino los costos operativos se están llevando y tienen contra las cuerdas a los negocios de restaurantes y al comercio en general.
Expertos coinciden en que el país requiere políticas públicas que fortalezcan el emprendimiento desde su base. Esto incluye:
- Educación financiera y empresarialdesde etapas tempranas.
- Acceso a microcréditosy fondos de inversión adaptados a la realidad local.
- Formalización simplificadapara pequeños negocios.
- Redes de mentoría y acompañamientoque conecten a emprendedores con profesionales experimentados.
Además, es fundamental que el emprendimiento deje de ser una salida desesperada y se convierta en una opción estratégica, con visión a largo plazo.

El potencial está, falta el impulso
Venezuela tiene el talento, la creatividad y la voluntad. Lo que falta es un entorno que permita que ese espíritu emprendedor no solo nazca, sino que crezca y perdure. En palabras de Rodríguez, “el venezolano no se rinde, pero necesita herramientas para no tener que empezar de cero cada año”.
Mientras tanto, cada puesto de empanadas, cada tienda virtual y cada idea que se convierte en acción, sigue siendo testimonio de un país que, a pesar de todo, sigue apostando por sí mismo.
El presidente de Cavempre también mencionó un dato interesante sobre la equidad de género en el sector: las mujeres venezolanas son las que más emprenden, aunque la diferencia con los hombres es tan pequeña que la participación es casi pareja.
Elías Rodríguez destacó la importancia de varios factores clave más allá de la inversión económica, que varía según el modelo de negocio. Indicó que la pasión por lo que se hace, la constancia y la formación son pilares fundamentales para la supervivencia de un proyecto. Resaltó que un emprendedor no debe centrar su objetivo únicamente en el dinero, sino en el valor de su propuesta.
