Morrocoy en cuidados intensivos: Valentina Quintero denuncia el «caos» y el colapso ambiental del parque

La periodista Valentina Quintero calificó la situación actual como un caos generado por el exceso de embarcaciones y el ruido ensordecedor en los cayos.

por Elkis Cardozo

Nacional.- El Parque Nacional Morrocoy, una de las joyas más preciadas del estado Falcón, se encuentra sumido en un escenario de descontrol que amenaza su existencia. Así lo denunció la periodista y activista ambiental Valentina Quintero, quien a través de un contundente reporte audiovisual alertó sobre el deterioro crítico de este ecosistema debido al turismo de excesos y la falta de vigilancia institucional.

Valentina Quintero

El rugido de los motores sobre el silencio marino
Lo que debería ser un refugio de biodiversidad y paz se ha transformado, según Quintero, en una «zona de fiesta sin límites». La comunicadora describió un panorama desolador marcado por el hacinamiento de embarcaciones y un ruido ensordecedor que aniquila la esencia del área protegida.

“Lo que está ocurriendo en Morrocoy es un absoluto irrespeto a las normas que rigen nuestros 44 parques nacionales”, sentenció Quintero, visiblemente afectada por el panorama en los cayos.

El problema trasciende lo acústico. La denuncia hace énfasis en el daño físico irreversible: el anclaje indiscriminado de yates está triturando el fondo marino, destruyendo arrecifes que tardan décadas en formarse. A esto se suma la contaminación química por derrame de combustible y la acumulación de desechos en aguas que solían ser cristalinas.

Un ecosistema en el «punto de no retorno»
Para la experta en turismo, la situación ha escalado a un colapso ambiental que ocurre ante la mirada indiferente de los organismos competentes. El ecosistema, ya vulnerable, se enfrenta a una degradación acelerada que podría alcanzar un punto de no retorno si no se aplican medidas drásticas de inmediato.

Quintero dirigió un llamado urgente a Inparques para que retome el control del espacio y haga cumplir el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU), instrumento legal que debería limitar el número de lanchas y los niveles de ruido autorizados.

La responsabilidad del visitante
Más allá de la crítica a las autoridades, el reporte es una apelación directa a la conciencia ciudadana. “Nosotros somos los primeros que tenemos que defender estos espacios”, recordó la periodista, instando a los turistas a entender que el privilegio de visitar un parque nacional conlleva la obligación de preservarlo.

La denuncia ha encendido el debate en las plataformas digitales, donde miles de usuarios se han sumado al clamor por la protección de la fauna local y la recuperación del silencio en uno de los rincones más emblemáticos de la geografía venezolana.
El Regional del Zulia
Fuente/RR SS
Foto/WEB

 

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