Internacional.- Desde la reapertura de la frontera colombo-venezolana el 26 de septiembre de 2022, el comercio entre ambos países ha mostrado signos de reactivación. Un ejemplo claro es la Zona Franca de Cúcuta, que ha exportado a Venezuela un total de 373 millones de dólares hasta el 31 de julio de 2025.
Sin embargo, detrás de esta cifra alentadora se esconde una realidad que plantea serias preguntas sobre el impacto económico real para Colombia.
Según declaraciones de Sandra Guzmán, presidenta de la Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional (Fitac – Capítulo Cúcuta), el 95,12% de las exportaciones desde la Zona Franca provienen de terceros países, mientras que solo el 4,44% corresponde al Territorio Nacional Aduanero (TAN).
Estas cifras traducen que son más de 350 millones de dólares que han sido expedidos por terceros países desde Zona Franca – Cúcuta a Venezuela.
Esto significa que la mayoría de los productos que cruzan la frontera hacia Venezuela no son fabricados en Colombia, sino que llegan desde otras naciones, se almacenan o se transforman mínimamente en la Zona Franca, y luego se reexportan. En términos prácticos, Colombia actúa como un intermediario logístico más que como un productor.
“Tenemos que revisar y validar ese tema y decir con claridad cuántos y cuáles son los productos que realmente estamos exportando desde Colombia a Venezuela”, enfatizó la representante de la Fitac – Capítulo Cúcuta.
Guzmán explicó que la mayoría de estas mercancías pasa por Colombia mediante régimen transitorio o de tránsito aduanero, finaliza en Zona Franca y, desde allí, es reexpedida, palabra usada hasta junio de 2024, pues la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) ahora la toma como exportación, reflejándose así en la Resolución 97.

Más problemas
Recordó además Guzmán que, desde la reapertura de frontera, por el cuarto puente, el de Boca de Grita – Puerto Santander, no se ha dado el paso de carga, el cual, de habilitarse, estaría limitado a un peso específico en toneladas.
Indicó que en la actualidad Zona Franca -Cúcuta también se ha visto afectada por el problema que afronta la flota de vehículos de carga internacional con placa venezolana, pues no han logrado aún obtener la póliza para poder habilitar las unidades en Colombia para cruzar la frontera. “Hay mercancía retenida”, alertó.

Impacto económico: ¿beneficio o pérdida de oportunidad?
Este modelo tiene implicaciones mixtas:
Beneficios
Dinamización del comercio fronterizo: Se ha reactivado el flujo de mercancías, generando empleo en logística, transporte y servicios aduaneros.
Atracción de inversión extranjera: Empresas de terceros países ven en Cúcuta una plataforma estratégica para acceder al mercado venezolano.
Incremento en ingresos fiscales y tasas portuarias: Aunque limitado, el movimiento genera recursos para la región.
Desventajas
Bajo valor agregado nacional: La escasa participación del TAN implica que Colombia no está capitalizando plenamente el potencial productivo.
Desindustrialización regional: La dependencia de productos extranjeros puede desalentar la producción local.
Vulnerabilidad comercial: Al depender de terceros países, el modelo está expuesto a cambios en políticas externas y variaciones en precios internacionales.

¿Qué se necesita para fortalecer el impacto?
Expertos en comercio internacional señalan que para que la Zona Franca de Cúcuta se convierta en un verdadero motor económico, se requiere:
Fomento a la producción nacional dentro de la zona.
Incentivos fiscales y financieros para empresas colombianas que deseen exportar directamente.
Fortalecimiento de la infraestructura industrial en Norte de Santander.
Mayor articulación entre el sector público y privado para diseñar una estrategia de exportación con valor agregado.
Un puente con potencial
La Zona Franca de Cúcuta tiene el potencial de convertirse en un eje estratégico del comercio binacional. Pero para que ese puente no sea solo un canal de tránsito de productos extranjeros, Colombia debe apostar por una política que impulse su capacidad productiva y exportadora.
Como lo expresó Sandra Guzmán, “el reto está en convertir esta plataforma en una vitrina de lo que Colombia produce, no solo en lo que otros países venden”.