Nueva pandemia global: la Salud Mental bajo presión

Según estudios publicados por el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la UCV, los venezolanos han enfrentado una combinación de factores que han deteriorado su salud mental.

por Noris Hernández

Salud.- En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó al mundo sobre una pandemia silenciosa: la crisis global de salud mental.

El catedrático español Francisco J. Medina, experto en Psicología Social y de las Organizaciones, advirtió que estamos frente a una emergencia emocional sin precedentes, agravada por el aislamiento, la incertidumbre y el colapso de los sistemas de apoyo.

En Venezuela, esta crisis ha tenido un impacto devastador, con raíces profundas en la recesión económica entre 2008 y 2014, y una aceleración brutal durante la pandemia de COVID-19.

Venezuela: un terreno fértil para el colapso emocional

Según estudios publicados por el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la UCV, los venezolanos han enfrentado una combinación de factores que han deteriorado su salud mental:

Crisis humanitaria compleja: escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos.

Hiperinflación y pobreza extrema: que generan ansiedad, frustración y desesperanza.

Migración forzada: separación familiar, duelo migratorio y pérdida de identidad.

Pandemia de COVID-19: aislamiento, miedo al contagio, duelo por pérdidas humanas.

Los efectos psicológicos más comunes incluyen ansiedad, depresión, trastornos del sueño, abuso de sustancias, pensamientos recurrentes negativos y alteraciones en la convivencia familiar.

 ¿Qué dice la ciencia?

Francisco J. Medina, quien ha sido decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, presidente de la Conferencia de Decanos de Psicología en España y director de la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la US entre 2008 y 2014; ha señalado que el entorno laboral, social y político influye directamente en el bienestar emocional. En contextos como el venezolano, donde la incertidumbre es constante, los niveles de estrés crónico se disparan, afectando incluso a niños y adolescentes.

“La salud mental no puede seguir siendo un lujo. Es un derecho humano y una prioridad sanitaria”, ha insistido Medina en sus conferencias.

 ¿Qué se está haciendo?

A pesar de los esfuerzos de organizaciones como la OPS y algunas ONG locales, el sistema de salud venezolano carece de infraestructura, personal especializado y políticas públicas sostenidas para atender la demanda creciente de atención psicológica.

Los servicios gratuitos son escasos, y la atención privada resulta inaccesible para la mayoría. Además, persiste un fuerte estigma social hacia los trastornos mentales, lo que dificulta la búsqueda de ayuda.

La pandemia de salud mental no se combate con vacunas, sino con empatía, políticas públicas, educación emocional y acceso real a servicios de atención. En Venezuela, el dolor emocional se ha normalizado, pero no debe ser ignorado. Reconocerlo es el primer paso para sanar.

Fuente/Copilot IA

Fotos/WEB

 

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