NACIONALES.- A trece días del doble terremoto que sacudió los cimientos del norte de Venezuela, la magnitud de la tragedia comienza a revelar una de sus facetas más críticas: el colapso de la salud reproductiva. El doble terremoto, de magnitudes 7,2 y 7,5, no solo ha dejado una estela de destrucción estructural, sino que ha colocado bajo “fuerte presión” a un sistema sanitario que lucha por sostener la vida en medio de los escombros.
Según datos proporcionados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la situación es alarmante: 36.700 mujeres gestantes se encuentran directamente afectadas por la emergencia. La preocupación central recae en las 4.000 mujeres que deberán dar a luz en los próximos treinta días, un periodo crítico donde el acceso a servicios esenciales de salud materna y neonatal está “considerablemente limitado” debido a que 38 centros sanitarios resultaron dañados durante los movimientos telúricos.
Para el UNFPA, mantener la atención obstétrica y neonatal de emergencia no es solo un protocolo, sino una “prioridad humanitaria urgente”. La agencia ha comenzado a intensificar sus operaciones para garantizar:
-La continuidad de servicios de salud materna y atención obstétrica.
-Programas de planificación familiar y atención clínica tras casos de violencia.
-Servicios especializados de prevención y respuesta ante la violencia basada en género.

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Riesgos en los refugios temporales
La precariedad no termina en los hospitales. Actualmente, 14.634 personas se encuentran albergadas en 87 campamentos transitorios. El UNFPA advierte que el hacinamiento, la falta de iluminación adecuada y la ausencia de privacidad en estos refugios están exacerbando los riesgos de protección para adolescentes, personas con discapacidad, adultos mayores y, especialmente, mujeres.
«Resulta fundamental reforzar la prevención de la violencia basada en género y garantizar un acceso seguro a servicios centrados en las supervivientes», subrayó el organismo internacional en su reciente pronunciamiento.
Un llamado a la comunidad internacional
Ante la magnitud de la catástrofe, el UNFPA ha solicitado una ayuda de 10 millones de dólares para cubrir las necesidades más críticas durante los primeros tres meses de respuesta. Estos fondos son vitales para restaurar las intervenciones que han sido interrumpidas por la crisis.
El panorama nacional sigue siendo desolador. El balance oficial reporta 3.685 fallecidos y 16.740 heridos. Aunque el Gobierno mantiene una cifra oficial de 157 desaparecidos desde el 25 de junio, las agencias internacionales advierten que, ante la gran cantidad de personas en paradero desconocido, es probable que la cifra de víctimas mortales continúe ascendiendo a medida que avanzan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más golpeadas por los potentes sismos.