POR: DR. JOSÉ ERNESTO PONS B
Este es un ejercicio que parte de un análisis prospectivo sobre la aplicación del modelo de la República de las Islas Marshall (Pacto de Libre Asociación) al contexto de una transición en Venezuela, bajo la presidencia de María Corina Machado. Pensamos y logramos visualizar entre valores y objetivos que, para una presidencia de María Corina Machado, el modelo de las Islas Marshall sería la herramienta para transformar una soberanía teórica y fallida en una soberanía efectiva y próspera.
Es un diseño donde las elecciones son el punto de partida y la estabilidad a largo plazo es el resultado de una alianza geopolítica que sitúa a Venezuela definitivamente en la órbita de las democracias occidentales. El modelo de las Islas Marshall aplicado a Venezuela no representaría una pérdida de soberanía, sino una asociación estratégica profunda diseñada para garantizar la seguridad nacional y el despegue económico inmediato tras décadas de colapso.
El discurso de MCM y los sectores demócratas cuando hablan de Soberanía, Estabilidad y Libertad no está nada lejos de El modelo de las Islas Marshall, aplicado a Venezuela no representaría una pérdida de soberanía, sino una asociación estratégica profunda diseñada para garantizar la seguridad nacional y el despegue económico inmediato tras décadas de colapso. Las alianzas que se establezcan con EE. UU, difieren mucho de cualquier relación con la Cuba Castrista, Rusia, China y la IRAN que fallece poco a poco.
Por otro lado, el Marco Electoral y la Legitimidad en este escenario, la implementación del modelo surge de un mandato popular inequívoco. Unas elecciones libres y competitivas actúan como el catalizador: María Corina Machado asume la presidencia con una mayoría que le otorga el capital político para negociar un tratado de gran envergadura. El modelo de libre asociación no reemplaza a la democracia, sino que la protege, actuando como un «escudo de cristal» contra retrocesos autoritarios o interferencias de actores externos no democráticos.
Una variable discutible, la duración en el Tiempo, del Rescate a la Consolidación se debe entender que un pacto de esta naturaleza no es una solución de corto plazo, sino un compromiso generacional. Se propone una estructura de 20 a 35 años, según expertos, pero con revisiones obligatorias cada 10 a 15 años. Entendiendo que cada periodo debe establecer que la fase de emergencia de 1 a 6 años, es un enfoque total en estabilización monetaria, recuperación de servicios públicos y pacificación del territorio bajo el paraguas de seguridad del tratado.
Una Fase de Crecimiento Años 6-15 años, la Consolidación de Venezuela como el huso energético de las Américas. El modelo permite que la transición democrática se asiente sin la amenaza de golpes de Estado, gracias al compromiso de defensa mutua. Finalmente, en estas ideas, una Fase de Autonomía Reforzada (Años 16-20): Pendiente de Evaluaciones de la capacidad de Venezuela para reasumir plenamente todas las funciones de defensa o renovar la asociación para una nueva era de cooperación en varios campos de interés mutuo.
Dr. José Ernesto Pons B / @JosePonsB / Autor del libreo El Estado Psicosocial Latinoamericano. Editorial Paginas de Agua, Bogotá Colombia, Venta, Amazon.