¿¡QUÉ CARAJO ES ESO, NICOLÁS!?

POR: EMIRO ALBORNOZ LEÓN

Indignación, frustración, arrechera es lo que ha causado en la gran mayoría de los jubilados y pensionados del país los anuncios revolucionarios de pagar unos 10 mil bolívares a un millón 200 mil jubilados del sector público,  como bono  compensatorio único.

La medida favorecerá a los trabajadores del sector público que pasaron a la jubilación entre el 1 de enero de 2018 y el 1 de mayo de 2022, cuyos ingresos se vieron afectados por la caída de los salarios, producto de las agresiones económicas contra el país, según lo expresado por la vice Presidenta Delcy Rodríguez.

El pago de la compensación se realizará en tres tramos en un plazo de 12 meses, en reconocimiento a una deuda social que el régimen asegura fue dejada por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Pero resulta que son cinco millones de jubilados que han llevado la peor parte de las consecuencias de los errores económicos del régimen y cuyo salario por años no alcanzaba los dos dólares mensuales,  con los cuales no podían comprar ni las medicinas que  necesariamente requieren las personas de la tercera edad, mucho menos para comprar un desayuno.                       El régimen está seguro que los venezolanos somos unos castrados mentales u que olvidamos que este desastre económico comenzó apenas recién iniciado en el poder Nicolás Maduro. Esta tragedia tiene unos 9 años de haberse iniciado, y las sanciones se inician en el 2018.

Maduro ha violado una vez más la Constitución de la república bolivariana pues el Artículo 21 dice muy claramente lo siguiente: “Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: 1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona. 2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a aquellas personas que por alguna de las condiciones antes especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan. 3. Sólo se dará el trato oficial de ciudadano o ciudadana, salvo las fórmulas diplomáticas. 4. No se reconocen títulos nobiliarios ni distinciones hereditarias”.

Más claro, no canta un gallo. Están quedando por fuera más del 75 por ciento de jubilados y pensionados que pasan la necesidad hereje, al igual que el resto de la masa trabajadora que hace apenas un mes logra cobrar más de dos dólares que era el salario mínimo, por debajo del país más pobre del continente, Haití.

Pero, y por qué no hacen justicia con los más de 18 mil trabajadores de PDVSA que fueron botados a punta de pitó por el ex presidente Hugo Chávez con lo cual se inició el desmantelamiento y la ruina de nuestra industria petrolera.

Lo que sí parece quedar seguro de esta medida gubernamental, es que desatará  nuevamente la híper inflación que   ha sido contenida artificialmente por el régimen en los últimos meses, inyectando dólares a la banca, pero esa gran masa de dinero inorgánico, una vez sea desatada, comenzará a presionar nuevamente al alza la moneda norteamericana y, con ello, devaluación del signo monetario y más empobrecimiento, según el criterio de los técnicos de la economía.

Los jubilados y demás trabajadores discriminados por esa medida, le preguntan a Nicolás, con toda razón: ¡Qué carajo es esto!

Emiro Albornoz León/Periodista

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