Quejarse todo el tiempo daña las neuronas y deteriora el cerebro

Quejarse todo el tiempo no es solo molesto, también puede enfermarte. Según expertos, mantener una actitud negativa constante impacta directamente en tu salud mental y física. si vives quejándote todo el tiempo, tu mente se acostumbra a ese estado como si fuera “normal”.  

por Noris Hernández

Salud.- En una sociedad donde expresar el descontento parece haberse convertido en una rutina diaria, la ciencia lanza una advertencia inquietante: quejarse todo el tiempo no solo afecta el estado de ánimo, sino que también puede deteriorar el cerebro. Investigaciones recientes revelan que este comportamiento repetitivo tiene consecuencias reales sobre la salud mental y física de las personas.

Un estudio realizado por la Universidad de Stanford descubrió que exponerse a tan solo 30 minutos de quejas al día puede dañar físicamente el cerebro. En particular, afecta las neuronas del hipocampo, una región clave para la resolución de problemas, la memoria y el pensamiento cognitivo. Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para observar cómo las experiencias estresantes y las hormonas del estrés, como el cortisol, impactan en esta zona cerebral.

 ¿Por qué quejarse es tan perjudicial?

Cuando una persona se queja, el cerebro interpreta esa situación como una amenaza. Esto activa una respuesta de estrés que, si se repite constantemente, puede volverse crónica. El Dr. Travis Bradberry, autor del libro How Complaining Rewires Your Brain For Negativity, explica que el cerebro se adapta a este patrón, facilitando que las futuras quejas surjan más rápidamente. En otras palabras, el cerebro se “reprograma” para ser negativo.

Las conexiones neuronales se adaptan a lo que más repites. Si todo el tiempo tienes pensamientos negativos, el cerebro lo incorpora como un patrón y te lo sirve cada vez más fácil.

Además, no solo quien se queja sufre las consecuencias. Aquellos que están expuestos a quejas ajenas también experimentan deterioro cognitivo y emocional. La exposición prolongada a este tipo de estímulos puede generar ansiedad, irritabilidad y una disminución en la capacidad de concentración. El cerebro, por empatía, trata de entender por qué estas personas están mal y termina absorbiendo parte de esa energía.

Pero el daño no queda ahí: quejarse eleva el cortisol (hormona del estrés) y eso puede afectar tu sistema inmune, el corazón, el aparato digestivo y aumentar el riesgo de enfermedades como diabetes o hipertensión.

Estrategias para romper el ciclo

Expertos en salud mental recomiendan adoptar prácticas que ayuden a contrarrestar este hábito:

  • Practicar la gratitud: enfocarse en lo positivo puede reconfigurar el cerebro hacia patrones más saludables.
  • Mindfulness y meditación: ayudan a reducir el estrés y a tomar conciencia de los pensamientos negativos.
  • Ejercicio físico: mejora el estado de ánimo y promueve la liberación de endorfinas.
  • Terapia cognitivo-conductual: útil para identificar y modificar patrones de pensamiento negativos.

Un cambio necesario

En tiempos donde la negatividad parece estar al alcance de todos, es fundamental reflexionar sobre el impacto que nuestras palabras y pensamientos tienen en nuestra salud. Quejarse puede parecer inofensivo, incluso liberador, pero cuando se convierte en un hábito, sus efectos pueden ser devastadores.

La ciencia lo confirma: cuidar lo que pensamos y decimos no solo mejora nuestras relaciones, sino que también protege nuestro cerebro.

No se trata de negar lo que sientes. Las emociones existen y está bien vivirlas. Pero si logras expresarlas sin quedarte a vivir en la queja, vas a cuidar tu mente y tu cuerpo. 

Fuente/Copilot IA

Con información de Psicoactiva

Fotos/WEB

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