
NACIONAL, TESTIMONIOS. – En medio del silencio sepulcral que sigue a la catástrofe, la voz de Leonardo Suárez se alza no solo para lamentar la pérdida, sino para honrar la memoria de quienes fueron su mundo.
Tras el devastador terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, Suárez enfrentó el momento más difícil de su vida: el último adiós a su madre, su esposa, sus dos hijas y sus sobrinos.

En declaraciones concedidas a la Agencia EFE, Suárez compartió un testimonio que transita entre el dolor más profundo y una fe inquebrantable.
«En esta dolorosa tragedia, lo único que me ayuda a sostenerme de pie es creer en Dios y su misericordia», expresó conmovido.
Una última promesa de amor
Uno de los momentos más impactantes de su relato fue el recuerdo de los últimos instantes de vida de su compañera.
Suárez relató cómo logró rescatarla de entre los escombros, permitiéndoles una despedida que ahora atesora como un bálsamo para su alma.
«Antes de morir mi esposa hablé con ella, la saqué con vida», me dijo que yo iba al reino de los cielos y me llevo eso en mi corazón».

Leonardo Suárez
Para él, la certeza de que su familia descansa en un plano espiritual es lo que le permite seguir respirando: «Sé que ella y mi familia van al reino de los cielos y solamente Dios y el amor de mi familia me mantiene de pie».
Un tributo a la alegría en medio del luto
A pesar de haber perdido a «la mitad de su familia», Leonardo decidió transformar el homenaje fúnebre en un tributo a la vida y a la alegría que sus seres queridos le brindaron.
Entre recuerdos de momentos buenos y malos, destacó su voluntad de aferrarse a la gratitud y a la fortaleza.
El apoyo de la comunidad ha sido un pilar fundamental en este proceso. Más de 50 personas acompañaron a Suárez en las honras fúnebres, un gesto que, según sus palabras, le ayuda a mantenerse «firme y constante a seguir adelante».

El motivo para seguir: Sus hijos
Aunque el vacío dejado por sus hijas y esposa es incalculable, Leonardo encuentra su motor en los hijos que aún permanecen a su lado. «Me quedan dos hijos, uno lo tengo lejos», explicó, subrayando que su supervivencia y bienestar son la razón por la cual se aferra con más fuerza a la misericordia del Señor.
La historia de Leonardo Suárez no es solo la crónica de una tragedia ocurrida un 24 de junio; es el reflejo de la resiliencia humana y de cómo, incluso cuando la tierra se quiebra, la fe y el amor pueden servir de cimiento para reconstruir una vida rota.
Fotos EFE
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