Salud.- A partir de los 40 años, el cerebro humano comienza a encogerse lentamente. Esta reducción de volumen, conocida como atrofia cerebral, puede afectar funciones clave como la memoria, la atención y la coordinación. Pero un reciente estudio internacional ofrece una noticia esperanzadora: aprender a tocar un instrumento musical podría ser una poderosa defensa contra el deterioro cognitivo.
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, analizó a más de 1.400 personas de 13 países, incluyendo Argentina, Chile y Brasil. Los científicos utilizaron “relojes cerebrales” —modelos que comparan la edad cronológica con la edad biológica del cerebro— y descubrieron que quienes practican actividades creativas como la música, el tango o las artes visuales presentan cerebros hasta 5 años más jóvenes que su edad real.

El poder de la música
Tocar instrumentos como el piano, la batería o la guitarra no solo mejora el estado de ánimo, sino que fortalece la conectividad neuronal, especialmente en áreas vulnerables al envejecimiento como la red frontoparietal, responsable del control motor y la atención.
Además, el estudio reveló que cuanto mayor es el nivel de práctica musical, mayor es el retraso en el envejecimiento cerebral. Los músicos mayores mostraron patrones de actividad cerebral similares a los de personas jóvenes, lo que sugiere una mayor eficiencia cognitiva.

Trambién es una estrategia de salud pública
Los expertos afirman que estas actividades creativas deberían considerarse parte de una estrategia preventiva en salud pública. “La creatividad puede actuar como una medicina para el cerebro”, señaló el neurocientífico Carlos Coronel, uno de los autores del estudio.
En un mundo marcado por el estrés y la incertidumbre, aprender música no solo es un placer, sino también una herramienta para mantener la mente activa, resiliente y joven.
