Internacionales.– El reciente anuncio de las autoridades de Estados Unidos sobre la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», asestó lo que expertos consideran el golpe más severo contra la cúpula del Tren de Aragua. No obstante, la ofensiva legal y de inteligencia no se detiene; las agencias de seguridad estadounidenses mantienen un despliegue activo enfocado en la localización y captura de otros dos altos cabecillas de la organización criminal.
Los objetivos prioritarios han sido plenamente identificados como Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”, y Giovanni Vicente Mosquera Serrano, conocido bajo los alias de “Giovanny” o “El Viejo”. Sobre ambos pesan expedientes criminalísticos de alcance internacional.
Minería ilegal y expansión territorial
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por los cuerpos de seguridad de EE. UU., “Johan Petrica” ha desempeñado un papel fundamental en la expansión económica de la red criminal. Las investigaciones lo vinculan directamente con el control de las actividades ilícitas y la extorsión en la zona minera de Las Claritas, ubicada en el estado Bolívar, Venezuela. Dicha región es considerada altamente estratégica debido a sus ricos yacimientos de oro. Ante su peligrosidad y relevancia en la estructura, las autoridades norteamericanas ofrecen una recompensa de hasta cuatro millones de dólares por información que conduzca a su captura.
Por su parte, Giovanni Vicente Mosquera Serrano, alias “El Viejo”, es señalado como el principal articulador de las operaciones de la megabanda en la capital de Colombia. Los informes de inteligencia apuntan a que coordinó de manera sistemática la absorción de bandas delictivas locales en Bogotá, con el firme propósito de consolidar el control territorial del Tren de Aragua y expandir las redes de extorsión en suelo colombiano.
Capacidad operativa latente
Pese a que la neutralización del «Niño Guerrero» descabeza el liderazgo histórico de la organización transnacional, analistas y agencias de seguridad advierten que no se debe bajar la guardia. El Tren de Aragua mantiene una estructura descentralizada que le permite conservar cierta capacidad operativa a través de células delictivas y «franquicias» fuertemente asentadas en diferentes países de América Latina.
Fuente: El Nacional.
El Regional del Zulia
