Una marginal en “Niuyor”

Yoaibimar Daal, una venezolana oriunda de la ciudad de Coro en Venezuela, que arriesgó su vida y la de su hijo limitado al cruzar la selva del Darién en busca de mejores opciones de tratamiento para la condición de su pequeño, es una joven de controversiales características de personalidad, que utiliza su cuenta de TikTok e Instagram para subir grotescos vídeos, con un léxico algo inapropiado, pero que contrarresta con la imagen de su hijito mostrando una gran sonrisa. Estas grabaciones que para ella son su hobby, han derivado opiniones encontradas en las redes sociales, y por otro lado la han convertido sino en una celebridad, sí en una madre muy fuerte y viral.

En sus redes sociales la joven madre, que se identifica como La Marginal en Nueva York, revolucionó a los cibernautas al mostrar su recorrido por una mortífera selva de donde emanan las más crueles y riesgosas historias vividas por los migrantes que la atraviesan, además de cruzar los cinco países centroamericanos, el Norte de la república mexicana y un río bastante bravío; no solo para llegar a la tierra prometida, sino cargando a su hijo limitado física y mentalmente en brazos, según ella para lograr darle una mejor calidad de vida, que su país no le ofrece.

La venezolana hizo el recorrido desde Ecuador y mediante una publicación en Facebook, mostró lo orgullosa que estaba tras lograr su cometido de llegar a Nueva York. “Las vueltas que da la vida. Vamos bien, mi corazón de melón. Aunque se levanten mil gigantes frente a nosotros no temeremos”, escribió en uno de sus posteos.

“Marginal” una palabra que denota desprecio, bajeza humana, tanto si es originada por un comportamiento, por una condición social o por un alejamiento de los cánones sociales y físicos que denoten opulencia o eficacia.

El mismo diccionario académico le da varias definiciones: adj. Perteneciente o relativo al margen. Que está al margen de un asunto, cuestión o aspecto (La jovencita lo está, porque está fuera de lo que representa una madre común, esa que, si estuviese en su misma situación, buscaría la mínima oportunidad para esconder a su hijo discapacitado. Yoaibimar es lo contrario). También está relacionado con tener importancia secundaria o escasa (En este caso pudiéramos decir que la joven madre dejó este concepto atrás al ganar mal o bien notoriedad por su hazana al cruzar una peligrosa selva con su hijo limitado a cuesta, y posteriormente al viralizarse sus videos por supuesto que su lenguaje también le hizo marcar diferencia y popularidad). Y por supuesto que igualmente refiere a alguien que vive o actúa fuera de las normas sociales comúnmente admitidas (Pues aquí está su marginalidad, su actitud desprendida, desinhibida, a quien no le preocupa la opinión de los demás, la hace vivir fuera de las normas sociales admitidas).

Esta hazana realizada por mi connacional es digna de analizar, y la considero una hazaña por ser una travesía muy dura de culminar a buen término y con vida, y que solo un ser humano de fortaleza inagotable puede hacerla. Si para una madre llevar a su hijo limitado a una consulta médica, a una fiestecita, a una visita, a un paseo, le resulta fuerte, cómo será dormir en una selva con el zumbido de los zancudos en tus oídos y el ruido de los animales feroces cerca. No creo que el imaginario humano pueda atinar a lo que eso significa.

Pero resulta que Yoaibimar Daal sí tuvo esa determinación, según sus propias palabras porque no estaba en sus planes emigrar en busca de bienestar dejando a su hijo a cargo de un tercero. Era su responsabilidad y la asumió con mucha entereza, como es el deber de una madre que sin importar la condición de su hijo lo mantendrá a su lado y la cuidará con su vida, como lo hace ahora esta valiente muchacha.

De este caso se ha dicho mucho, y una de las viralizaciones son las declaraciones posteadas por la actriz Carolina Perpetuo en su cuenta Twitter. “No sé si será cierto, pero hoy leí por Twitter que hizo una recolecta de dinero alegando que era para una operación del niño, y quien expone el caso, dice que fue en realidad para hacer el viaje”.

Independientemente de ser cierto o no tampoco veo el problema, cuando para la joven la prioridad era su hijo. El niño comenzó a recibir atención médica porque sus vídeos lo certifican, como quien dice el fin justifica los medios, y si pagó para cruzar el Darién, lo hizo con su hijo, no sola.

He leído y visto videos donde la actitud jovial de la jovencita, feliz de haber logrado llegar a un país que para ella es una salida a sus problemas, sin importarle lo que piensen los demás, sin embargo hay quienes despotrican y hasta se distancia de la joven, advirtiendo que ella no las representa como madre venezolana, porque sencillamente es una “marginal”; pues a mi forma de ver este fenómeno viral que circula por las redes sociales, y que se trata de una joven paseando a su hijo en un coche por las iluminadas calles de Nueva York, que con su voz chillona grita en el Times Square “estoy en Nueva York, niuyor niuyor”; es natural. No he visto decir a la joven: aquí estoy con mis chillidos representando a la mujer venezolana. Lo que sí representa para muchos, y lo comparto, es que es una de esas madres luchonas que enfrentan con entereza haber sido bendecidas con un hijo especial.

“No sufran por mí, estoy bien y estoy con mi hijo, no lo dejé botado. Voy a seguir bailando, seguir siendo ridícula, pero estoy en Nueva York ganándome 1300 semanales (…) por mí pueden criticar y decir lo que se les dé la gana”, afirmó con mucha claridad en uno de sus vídeos.

Tengo que hacer una acotación, y no puedo dejar de hacerlo porque me considero una periodista forjadora no destructora de sociedades, lo que no comparto es que se autodenomine la marginal, ella no debe disminuir con esa palabra su capacidad de fortaleza interna. No se necesita ser marginal para estar fuera de los cánones sociales, muchos lo están de una u otra forma, y no por eso se consideran marginales. Ese calificativo que utiliza solo le atraerá la marginalidad de la gente, sus bajezas; como las de la actriz venezolana Juliet Lima, quien reside en los Estados Unidos de Norteamérica, y con su aire de princesa de las cavernas, emitió duras críticas contra ella a través de sus redes sociales, solo por considerarse una influencer digital, irrespetando a Daal que al igual que ella también es una influencer producto de las mismas redes, solo que la corianita lo hizo sin necesidad de opacar a nadie para brillar ella. Allí está la jovencita lavando autos para ganarse la vida, y por las noches sale de paseo con su hijo por las calles de Nueva York llamando la atención de todos.

A la fuera de lugar de Juliet Lima le contestó la vedette Diosa Canales, quien a través de su cuenta de Twitter escribió: “Hay gente ridícula y Juliet Lima, tú no te has visto en un espejo…? La chica venezolana luchadora que, si nos representa, es una mujer real que demuestra lo que realmente es, y no tiene una máscara como tú… Ubícate payasa, quién eres tú para que un venezolano te represente jajaja”.

Creo que, si le hubiese identificado “La Luchona Especial, atraería cosas más positivas como las de Marko u otros artistas como la Beba Rojas, La Yubraska y Javier Hala Madrid, quienes le han dedicado un espacio en sus redes sociales para resaltar su hazaña, y lo cual es plausible.

“Yo siempre me burlo de la marginalidad, la nichería, pero también aplaudo lo que tengo que aplaudir (…) El video es súper niche, marginal, yo fui el primero que me burlé, pero valiente y guerrera sí es la chama. Tiene los ovarios bien puestos. Ojalá te vaya bien a vos y a ti en Estados Unidos, siempre haciendo el bien”, dijo Hala Madrid a través de un vídeo.

Asimismo, un cantante de nombre Teyno El Rey del Marroneo, ha sacado una canción que se titula “La Marginal de New York”, que se ha hecho popular en la red social del momento, TikTok. Se trata de un tema de estilo dembow y ha sido replicada por varias personas, que se toman en broma lo que está haciendo la joven venezolana.

Como dije anteriormente siento una profunda admiración y respeto por esta joven porque su amor por su “Corazón de Melón”, habla muy bien de ella como mujer, como madre, como venezolana y como guerrera, porque antes de cuestionar sus errores y defectos hay que pesar primero en sus virtudes y aciertos, hay que ponerse en sus zapatos y vivir la experiencia de transitar desde Falcón hasta Colombia y luego hasta Ecuador, y finalmente realizar su travesía hasta Los Estados Unidos con su pequeño hijo en los brazos, reitero es una hazaña de una  magnitud inimaginable.

Como dicen por ahí el que tenga oídos que oiga, y pues el que los tenga, pero no quiera oír los chillidos de “La Luchona”, pues sencillamente no lo haga, como quien dice: quien no lave al menos preste la batea.