NACIONALES.- La reciente crisis operativa vivida en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía ha vuelto a poner sobre la mesa como una discusión estructural impostergable para el desarrollo de la nación, la construcción de una nueva terminal aérea de carácter internacional.
Históricamente, la principal puerta de entrada aérea del país, es Maiquetía, donde se concentra el 80% de la movilización aeronáutica nacional. Sin embargo, expertos en la materia advierten que Venezuela ya no cuenta con la capacidad operativa ni la infraestructura adecuada para seguir dependiendo de un único eje centralizado.

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El colapso y las limitaciones de las rutas alternas
Ante la inhabilitación temporal de Maiquetía, las opciones aeroportuarias regionales han quedado completamente rebasadas. William Bracho, exvicepresidente de la Cámara Venezolana de Transporte Aéreo y de Conseturismo, advirtió que terminales como los de Valencia, Barcelona o las bases aéreas de Palo Negro y Boca del Río se encuentran totalmente desbordadas.
Tras sufrir desprendimientos de mampostería, interrupciones de servicios básicos y afecciones estructurales que forzaron su cierre temporal para evaluaciones técnicas, la situación del aeropuerto Simón Bolívar ha dejado al desnudo la necesidad de resolver esta dependencia para los vuelos internacionales.
Esta saturación ha provocado que aerolíneas internacionales de gran calado, como Iberia y Air Europa, hayan desistido de utilizar el aeropuerto de la capital carabobeña como destino alterno. Según una nota de Fedecámaras Radio, estas infraestructuras fueron concebidas originalmente para un tráfico menor, generando hoy en día niveles críticos de congestión en los procesos de chequeo, despacho de pasajeros y manejo de carga.
A las dificultades estrictamente aeronáuticas se suma un grave problema de conectividad terrestre:
Ruta hacia Barcelona: Los pasajeros redireccionados a este destino oriental deben enfrentar trayectos por carretera que superan las seis o siete horas, demorados además por la presencia de entre 30 y 40 alcabalas a lo largo de la vía.
Ruta hacia Valencia: Aunque teóricamente toma unas dos horas desde la capital, el trayecto suele extenderse hasta casi tres horas debido a las condiciones del tráfico y de la autopista.

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El riesgo telúrico y la lección de la naturaleza
La vulnerabilidad de Maiquetía no responde únicamente a la fatiga de sus instalaciones, sino también a factores geográficos y sísmicos. Ante la reciente actividad telúrica que afectó la zona costera venezolana, Bracho destacó un aspecto providencial: afortunadamente no se ejecutó en el pasado la costosa ampliación de la pista «01 Izquierda» del terminal guaireño, la cual habría sufrido daños severos al encontrarse sobre terrenos altamente inestables.
No obstante, esta realidad telúrica ratifica con contundencia la necesidad imperiosa de planificar y ejecutar un segundo aeropuerto internacional en una ubicación geográficamente más segura, una obra titánica que, según estimaciones expertas, tomaría entre siete y diez años bajo un esquema de ley de programación presupuestaria continua.

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La propuesta: Retomar el proyecto de Merecure en Caucagua
Frente a este escenario de alta vulnerabilidad, la solución planteada por el sector experto pasa por replantear la arquitectura del transporte aéreo nacional. Bracho sostiene que es prioritario construir un nuevo terminal internacional de alta capacidad que alivie de forma definitiva la carga de Maiquetía.
Bajo esta premisa, se propone rescatar la opción de Merecure, ubicada a 10 kilómetros de Caucagua, en el Municipio Acevedo del estado Miranda. Dicha localización fue la recomendada originalmente en el Plan Nacional de Transporte de 1982 —del cual el propio Bracho fungió como coordinador del capítulo de transporte aéreo—.
“Dicha locación ofrece las condiciones topográficas, climáticas y de viento óptimas para albergar pistas paralelas y extensos terminales, a una distancia de aproximadamente 50 minutos”, aseguró el exdirigente gremial a Fedecámaras Radio.

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Un debate cíclico frente a una urgencia actual
Si bien la idea de Caucagua generó debates y polémicas en el pasado —fundamentalmente debido a los retos logísticos del transporte terrestre y a la ausencia inicial de una infraestructura de servicios complementarios robusta, lo que en su momento inclinó la balanza a seguir apostando exclusivamente por la ampliación de Maiquetía—, las circunstancias actuales obligan a cambiar de enfoque.
Los especialistas coinciden en que el Aeropuerto de Maiquetía debe ser rehabilitado en forma perentoria y mantenerse operativo por un número determinado de años, sirviendo de puente hasta que el país disponga de una segunda gran terminal lista.
Las opciones de Valencia y Maracay son consideradas válidas como alternativas paralelas, pero bajo ningún concepto pueden aspirar a sustituir el rol estratégico que demanda un verdadero hub internacional. La diversificación del riesgo aeropostal ya no es una opción de crecimiento, sino una exigencia de seguridad nacional.