NACIONAL– Entre los escombros, el polvo y el dolor que dejaron los devastadores sismos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, emergen historias de una resistencia sobrehumana. Es el caso de una madre venezolana que, tras perder todos sus bienes materiales y pasar días en condiciones extremas, logró presenciar lo que califica como «un milagro de Dios»: el rescate con vida de su hijo.
Su relato, cargado de una profunda fe y de la crudeza de quien lo ha perdido todo, refleja la realidad de miles de damnificados.
“A mí me daba miedo todo, pero ya no”, confesó visiblemente conmovida. En medio de la emergencia, recordó con nostalgia cómo en el pasado llegó a dudar de su propia fortaleza por temor a perder su feminidad si se unía a las fuerzas del orden: “Yo quería ser guardia… pero yo creo que he sido más valiente que un guardia. ¿Sabes lo que es eso? Sin comida, sin nada, sin ropa, sin nada. Yo quedé sin nada”.
Una semana de supervivencia y un milagro entre los escombros
La sobreviviente narró el calvario de pasar una semana entera sin acceso a servicios básicos ni higiene, resistiendo únicamente con la esperanza de volver a ver a su familia. Esa espera terminó hace pocas horas con un desenlace que mantiene en vilo a la comunidad.
“Una semana sin bañarme, una semana sin nada y aquí estoy esperando por mi hijo… ya se lo sacaron vivo. Es un milagro de Dios”, relató con la voz entrecortada.
Para ella, la magnitud de la tragedia no tiene precedentes: “Esto nunca había pasado en este mundo y esto es lo peor que ha pasado en la vida, pero mira, estamos los mejores guerreros de Dios”. A pesar de haber recibido la noticia más esperada, su compromiso se mantiene con la comunidad que la acompañó en el peor momento de su vida, asegurando que no se moverá del lugar hasta buscar y apoyar a los vecinos que siempre estuvieron con ella.
Un despertar espiritual en medio de la tragedia
El momento en que se enteró de la supervivencia de su hijo quedó grabado en su memoria como un instante de shock y revelación. «Él me llamó, pero yo tiré el teléfono y todo nada más cuando me dijo: ‘Hija tu hijo está vivo, hija'», recordó, haciendo referencia al apoyo de su padre, un hombre de fe cristiana que se mantuvo orando en todo momento.
La sobreviviente confesó que, aunque antes no era una persona religiosa ni «obediente» a los mensajes espirituales que recibía a través de sus amigas, esta experiencia traumática ha transformado por completo su visión del mundo y de la fe. Desde su perspectiva, la tragedia y la posterior salvación de sus hijos quienes recalca que no están bautizados por la iglesia tradicional han sido una manifestación directa y exclusiva de una fuerza divina superior. “Tenemos que es él nada más, es Dios solo”, concluyó de manera tajante.
La comunidad y los cuerpos de rescate continúan trabajando incansablemente en las zonas afectadas por los sismos del 24 de junio, en una jornada donde testimonios como este se convierten en el motor para seguir buscando vida entre las ruinas.
Gayledys Barrientos
Fotos y video RRSS
EL REGIONAL DEL ZULIA