Economía.- El sector del calzado en Venezuela atraviesa uno de sus momentos más críticos, según advirtió Tony Di Benedetto, presidente de la Cámara Venezolana del Calzado y Componente (Cavecal), quien asegura que la industria nacional opera con una capacidad utilizada inferior al 20%, un nivel alarmantemente bajo que pone en jaque la sostenibilidad de las empresas del ramo.
Este desplome en la actividad manufacturera no solo limita la oferta de productos nacionales, sino que dispara los costos operativos, haciendo cada vez más difícil competir en un mercado saturado por importaciones. “Es una situación insostenible”, alertó Di Benedetto, quien encendió las alarmas ante el riesgo de que muchas fábricas se vean obligadas a cerrar sus puertas.

El verdadero enemigo: la competencia desleal
En una reseña publicada por Banca y Negocio, el presidente de Cavecal aclaró que el problema no radica en la importación como tal, sino en su carácter desleal. Muchos productos ingresan al país sin pagar los aranceles reglamentarios o a través de mecanismos de contrabando, lo que genera un desnivel de precios imposible de igualar para el calzado fabricado en Venezuela.
Esta distorsión del mercado ha debilitado la competitividad de la industria local, que no puede sostener precios bajos sin sacrificar calidad o asumir pérdidas. La falta de fiscalización y controles aduaneros eficaces agrava el problema, dejando a los fabricantes nacionales en clara desventaja.

Diciembre ya no es lo que era
Históricamente, el mes de diciembre representaba hasta el 60% de las ventas anuales para el sector, una temporada dorada que ha ido desapareciendo en los últimos cinco años. Di Benedetto lamentó que este período, antes vital para la recuperación financiera de las empresas, ya no genera el impacto esperado.
El único momento que se mantiene a flote es el regreso a clases, impulsado por la necesidad de renovar el calzado infantil ante el crecimiento constante de los niños. Sin embargo, este repunte puntual no compensa el resto del año, marcado por una demanda débil y una competencia feroz.
Más pares, menos industria nacional
Paradójicamente, el consumo de calzado ha aumentado. Actualmente, los venezolanos compran en promedio 3 pares de zapatos al año, frente a los 2,1 o 2,2 de años anteriores. Pero este incremento no beneficia a la manufactura nacional. Di Benedetto explicó que se debe a la abundancia de productos importados, sus precios bajos y las facilidades de acceso, factores que han desplazado al calzado hecho en Venezuela.

¿Qué futuro le espera al sector?
La situación exige medidas urgentes por parte del Estado: controles aduaneros más estrictos, políticas de protección a la industria nacional y estímulos para recuperar la capacidad productiva. De lo contrario, el país corre el riesgo de perder un sector que por décadas fue fuente de empleo, innovación y orgullo manufacturero.

El calzado venezolano, que alguna vez caminó con paso firme, hoy tropieza ante un mercado desigual. Y si no se toman decisiones valientes, podría quedar relegado a una vitrina del pasado.
El Regional del Zulia
Fuente/Banca y Negocio
Fotos/WEB