POR: DR. ALIRIO FIGUEROA ZAVALA.
INDIVIDUO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS JURÍDICAS DEL ESTADO ZULIA.
En nuestro país, se comenta mucho sobre la corrupción político-administrativa existente y la cual no ha sido combatida en forma eficaz, porque se ha manejado más como una estrategia de lucha política que como un sincero esfuerzo por atacar ese pernicioso y endémico mal social. Combatir la corrupción político-administrativa en Venezuela es uno de los desafíos estructurales más complejos del país. Aunque existen leyes e instituciones sobre el papel, los expertos y organizaciones como Transparencia Venezuela coinciden en que el verdadero problema radica en la impunidad sistémica, y la falta de contrapesos.
Para desmantelar este engranaje de manera efectiva, se requiere un enfoque que combine la reforma institucional, el uso de la tecnología y el empoderamiento ciudadano.
Para combatir la corrupción es indispensable adoptar las siguientes medidas:
1) Independencia Real de los Poderes Públicos Mientras las instituciones de control dependan directamente del Poder Ejecutivo, no habrá una fiscalización real.
2) Separación de funciones: El Ministerio Público, la Contraloría General y el Poder Judicial deben ser autónomos, con autoridades electas mediante concursos públicos de oposición transparentes y basados estrictamente en méritos, no en lealtades partidistas.
3) El castigo ejemplar es muy importante.
4) Digitalización y Simplificación de Trámites La burocracia excesiva y la discrecionalidad del funcionario son el caldo de cultivo perfecto para la pequeña corrupción (la «matraca» o el soborno para agilizar procesos).
5) Fortalecimiento de la Contraloría Social Ciudadana La Constitución venezolana contempla la participación ciudadana, pero esta debe ser verdaderamente autónoma y no estar subordinada a estructuras político-partidistas.
6) Dignificación de la Función Pública Es imposible exigir niveles óptimos de integridad si los salarios de los empleados públicos, educadores y cuerpos de seguridad no cubren sus necesidades básicas. El marco legal ya existe en gran medida (como la Ley Contra la Corrupción), pero sin voluntad política para aplicarla por igual a todos los sectores y sin un sistema de justicia independiente, las leyes siguen siendo letra muerta.
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Dr. Alirio Figueroa Zavala | Abogado