Y…LLEGÓ EL COCO

por Mileydi Piña
GLORIA CUENCA

POR: GLORIA CUENCA

El cuento de amenazar a los niños con el “coco”, es de mi época. Los venezolanos de hoy, seguro no conocen a qué se refiere una cuando dice: “…llegó el coco”. Era un personaje inventado. Nunca se podía saber cómo era en realidad. Seguro aterrorizaba en medio de la noche, en la oscuridad: “Pórtate bien, o viene el coco”. Bastaba la amenaza y nos aquietábamos del susto, la posible presencia del infame “coco”. Sin embargo, para los comunistas, el “coco” tenia, forma e identidad: sin lugar a dudas, se trataba “del Tío Sam”; es decir: Estados Unidos de Norteamérica.  Con todos los horrores que se puede imaginar pintaban al monstruo: ese era el imperialismo norteamericano, disfrazado del “Tío Sam”. Así han seguido. No recordemos al difunto, según él, “eran demonios”. Lo que nunca pude pensar, ni en los más extraños sueños de la juventud donde compartía con ellos, lo que implica el “imperialismo, fase superior del capitalismo”, es que el “coco” llegaría; y lo más asombroso, fue recibido por los “ñángaras” con bombos y platillos. Exagero, sin bombos, pero con platillos.

Es a partir de ese hecho, las sorpresas no me dan paz. En este confuso momento, somos sorprendidos a diario, ocurren acontecimientos imprevistos, rumores “bolas,” las llamaban en mi tiempo, que no se alcanzan a confirmar, tampoco a negar absolutamente. Vivimos en la más grande incertidumbre que recuerde. Hago memoria y pienso en mi Maestro Daniel Prieto, (maestro por lo sabio, era más joven qué yo.) Insistía en decirnos, a fines del siglo pasado, “hay que educarse para la incertidumbre”. Me pregunto: ¿Cómo se dio cuenta el Maestro Prieto Castillo de que llegaríamos a esta situación? Así vivimos: en permanente incertidumbre; o, es casi lo mismo: estamos en la desinformación. (Recuérdese: “la información es un dato reductor de incertidumbre”. Claude Shannon) De repente, el 3 de enero al capturar a los narco-terroristas, (a quienes NO queremos de vuelta, para nada) el rojo se decoloró y se volvió azul, los enemigos oprobiosos se volvieron “íntimos amigos”, la traición y la entrega es cuestión común. El “si te he visto no me acuerdo”, también se hizo frecuente y cada vez más hay un profundo temor en la mirada y en la acción de determinados personajes.

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Tenemos otra sorpresa, parece se creen que todos sufrimos de amnesia. Esta observación la hago, cuando leo, escucho, veo las convocatorias a la “unidad del pueblo, porque juntos somos mejor”. Repentinamente, empezaron a perdonar: ¿a quién o, a quienes? Los secuestradores, violadores de los derechos humanos, torturadores, corruptos, ladrones, difamadores, mentirosos, entre otros; no sigo enumerando, la lista es larga. ¿Qué creen?  Piensan que, somos idiotas e ignorantes. Lo que afirmo con certeza es que no podrán eludir la justicia:  la terrena, mucho menos la divina. Otros, no nosotros, deben buscar el perdón. Han hecho toda clase de infamias, además de injuriar, difamar, descalificar. Los que tenemos que trabajar y con fuerza, para perdonarlos, somos nosotros.  Hemos aguantado este desastre continuado por más de un cuarto de siglo. Cada quien, con una Cruz, una más pesada que la otra, pero todos los demócratas decentes, con el pesado fardo de estos infelices, ignorantes y despiadados dirigentes del llamado Socialismo del Siglo XXI sobre nuestros hombros, esperando y luchando por volver a la democracia y recuperar la dignidad, como país. Para remate, ocurren estos dos macro terremotos. ¡Lo que nos faltaba! ¿Es parte del castigo divino? ¡Ah, resulta que también tengo que pedir perdón! Tengo mucha rabia y malos pensamientos: Dios me perdone.

Llegó “coco”, se los comió, como decíamos, era una amenaza, se volvió realidad. ¿Quién se habría atrevido a decir qué ocurriría tal dislate? Seguro lo habrían tildado de exagerado e iluso: ¿los gringos secuestraron y pusieran preso al usurpador presidente de Venezuela, con su fiel esposa? Ella, también complicada en lo peor: tráfico de drogas, lavado de dinero y un peculado público nunca visto. ¿Qué eso ocurriría en uno de los bunkers donde se resguardaban en una Zona Militar? Y, al día siguiente la “supuesta vice presidenta” tampoco legítima, aceptó la presidencia interina; mientras el hermanito, desde la ilegítima e ilegal Asamblea Nacional, presentaba un show, pretendiendo legitimidad y legalidad inexistentes. Y, por supuesto: NO LOS QUEREMOS VER MAS NUNCA. No se puede negar, esto ha sido de “película”, una ¿comedia grotesca?  Candidata a premio de cine, dado el suspenso, lo irregular, la burla e inesperado, después de la llegada de los barcos, ante la Costa del Mar Caribe. Estimados lectores y amables seguidores, a mi larga edad, jamás vi un espectáculo con visos de pesadilla, como lo que ocurre.  Agréguese a este cuadro sombrío la furia de la naturaleza con el doble terremoto, y lo más angustiante y dramático, en medio del desastre el “desgobierno dictatorial”.

He dicho, casi como un mantra, que confío en que saldremos de esto, y además se acerca el final, consciente de lo padecido y sufrido, preocupa nuestra reacción. Especialmente, cuando observo que la conducta de los derrotados, no es adecuada, con   ínfulas; no asumen los desastres realizados, de los cuales el robo a la nación y su destrucción en prácticamente todos los niveles, entre lo peor de los daños. Con la conducta después del doble terremoto, han alcanzado el nivel de crápulas infames. No me queda duda: ¡Dios nos tiene que proteger! ¡La Virgen de Coromoto, nos ayude en estos difíciles momentos! Ocurre el desastre de la naturaleza. Llegaron con el deslave, ¿se irán con los terremotos? Dios así lo quiera.

 

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