OPINIÓN

LA VEJEZ LLEGARÁ

 

POR: DR. PEDRO DUARTE

Homo sum, humani nihil a me alienum puto proverbio latino que significa «Soy un hombre, nada humano me es ajeno».

Esta frase fue escrita por Publio Terencio Africano en su comedia Heautontimorumenos (El enemigo de sí mismo), del año 165 a. C., quedando la referida cita para la posteridad como una justificación de lo que ha de ser el comportamiento humano y la claridad en cuanto a que todo lo que le ocurre al Ser Humano indudablemente me ocurre u ocurrirá a mí, incluso sin ninguna intención de ser fatalista esto incluye la vejez y hasta el hecho de partir, cuando Dios lo disponga de este plano terrenal.

En estos tiempos está muy de moda el exagerado interés por el cuidado físico y para ello, algunas personas se someten a dietas extremas, agotadoras rutinas en gimnasios sin la asesoría respectiva, cirugías estéticas muchas veces riesgosas e innecesarias, otros tipos de tratamientos asociados a mantener “La Juventud”. Aunado a una sociedad de consumo que presenta ciertos prototipos, ciertos estándares de “belleza” según los cuales la persona es más valorada o menos valorada que otra. Se hace énfasis que todo esto va dirigido a frenar un proceso o un ciclo que no tiene vuelta atrás.

Un importante libro del Sacerdote Católico y Psicólogo, Ignacio Larrañaga, cuyo título es  “Las fuerzas de la decadencia” que seguro presenta herramientas para enfrentar esa realidad con alegría y la sabiduría que da el camino recorrido.

Una hermosa canción del gran cantante Mexicano Juan Gabriel, en una parte de su letra dice: “El tiempo pasa y él nunca perdona…” otro gran Mexicano Don Vicente  Fernández cantaba en una de sus rancheras : “Ayer me dijeron viejo, por un momento me estremecí, después me miré al espejo y al fin noté lo que envejecí“ pero luego agrega: “No debo sufrir por eso Yo estoy tranquilo con esta edad si voy a dejar  el puerto voy a marcharme con dignidad”

Por muy bien que se sienta una persona a sus 70 a 80 años, siempre presentará algún grado de deterioro. Según los especialistas, el cerebro se encoje debido a que algunas neuronas se atrofian o mueren, también aseguran que su peso se reduce a un 15%, disminuye la memoria, se altera la secreción hormonal, en algunos casos aparece la demencia senil u otras enfermedades neurológicas. De igual manera, se altera el ciclo del sueño-vigilia. Cambia también la sensación térmica corporal, sintiendo frío de manera inexplicable, los pulmones se llenan 45% menos que en plena juventud, el hígado disminuye así como su labor se hace más lenta, los huesos van perdiendo masa muscular y su fragilidad llega a tal punto que el riesgo de fractura es mayor, se reduce la capacidad visual, las gripes son más frecuentes y prolongadas, entre otros. En conclusión, llegó la vejez a la que tenemos que hacerle frente con optimismo, con fe, con esperanza y sin renegar  de ella. Que lamentable ver tantos Abuelos y Abuelas desamparados después de haberlo entregado todo en la vida.

La vejez tiene contornos imprecisos los cuales se vinculan no con el modelo biológico sino con el contexto cultural y social de cada época, así por ejemplo en épocas antiguas el Labrador trabajaba la tierra hasta morir. Es la cultura de cada sociedad la que determina quienes han de ser considerados Viejos y, por consiguiente, cuando las Personas deben jubilarse, etapa que, para el mundo moderno se ha convertido en una especie de rito de iniciación para comenzar la era de la ancianidad.

Otro aspecto tomado en cuenta, para considerar si alguien es Viejo, es el aspecto físico, pues una Persona mayor para nuestra Sociedad es alguien canoso, arrugado, semi-encorvado y lo más lamentable, la Sociedad moderna en un alto porcentaje considera al Anciano un estorbo, una carga pesada para el Estado, marginados de la Sociedad activa, una preocupación para los Gobiernos. Ejemplo de ello, la reciente Pandemia del Covid-19 donde se desconectaban en los hospitales de Europa,  Ancianos de manera inescrupulosa pues según ya era poco lo que les quedaba por vivir, el empeño del Ser Humano en creerse Dios, mientras que  en los tiempos antiguos el Anciano no solo era una figura venerable sino un pozo de sabiduría, el conductor nato del Pueblo. Es obvio que una sociedad cuya única obsesión es el placer y la eterna juventud, la presencia de los Ancianos es símbolo de la decadencia, esto le tiene que causar molestia y rechazo.

A pesar de todo lo dicho con la certeza que ineludiblemente la Vejez llegará, este debe ser un periodo hermoso de grandes posibilidades de las que la gente ni cuenta se da. La capacidad de los Ancianos para dar cariño, transmitir cultura con sus historias, apoyar a los Hijos e Hijas, educar a los Nietos, convertirse en epicentro de la unión familiar, es inmensa. Es decir, son una gran ayuda para la sociedad, que solo ellos pueden realizar.

Así pues podemos concluir este aporte en favor de nuestros Abuelos y Abuelas dejando claro que el espíritu, el entusiasmo y la creatividad pueden superar la materia. Las ganas de vivir y de ilusionarse por altos ideales prolongan la existencia porque es indudable que el Espíritu influye sobre lo biológico y esto es notable. Ejemplos como Jenofonte, Pitágoras, Arquímedes, Miguel Ángel, Tiziano, Donattelo, Verdi…todos ellos sobrepasaron los 80 años de edad, en épocas en los que el promedio de vida era bajo.

El Ser Humano debe aceptar en el curso de sus años, que la Vejez es una etapa del ciclo vital, un proceso ineludible y aceptarla como la cosa más natural, no luchar contra esa  realidad. Si Dios nos permite llegar a Viejo, deberíamos  aceptar sin disfraces, llegar con  la mente clara asumiendo esta realidad, lo contrario es engañarnos.

Y bien miradas las cosas, la vejez es una de las etapas más positivas de la vida porque nos desata, nos libera y nos permite volar… Cuidemos a nuestros Viejos, no es solo una responsabilidad del Estado, también es nuestra y cuando te moleste un poco atenderlos, recuerda que ellos lo hicieron por Vos sin ningún tipo de quejas.

 

 Dr. Pedro Duarte

Abogado