LA VIDA ES CORTA

por El Regional del Zulia
PEDRO DUARTE

 

POR: DR. PEDRO DUARTE

Hace apenas unos días leía una noticia que me sorprendió, dada por el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestando lo siguiente: “La OMS alerta que llegará una nueva pandemia que será más mortífera: “Debemos estar preparados”; y a su vez el director general de la OMS pide a los líderes mundiales una estrategia frente a estos desafíos. Así lo manifestó el director general de esta Organización, Tedro Adhanom Ghebreyesus.

Definitivamente que cada día debemos convencernos más de nuestra finitud, nuestras limitaciones, de lo corta que es la existencia, aun cuando Dios creador le regale a unos pocos hasta cien años y lo sorprendente de la información es el hecho de que el mundo todavía no termina de recuperarse de los estragos causados por el terrible Covid-19, además de otras amenazas que no precisamente son Pandemias y que están latentes, teniendo en jaque la Paz mundial.

La reciente Pandemia del Covid-19 ha tenido un alto coste para la salud mental de Tod@s y de allí que muchos empleados, trabajadores de todos los sectores y en especial de la salud, han experimentado el stress y el agotamiento en su máxima expresión, dado que la pandemia ha hecho que nos enfrentemos a desafíos inimaginables y sin precedentes.

Razón tenía el gran filósofo Seneca, cuando dijo que “la vida es como una vela, el tiempo como el viento la va consumiendo y cada segundo que pasa es un segundo menos de vida, pero al igual que el Navegante que se enfrenta a las olas y el viento, podemos aprender a manejar nuestro tiempo y nuestras emociones a fin de llevar nuestra vida en la dirección que deseamos…” La vida es un regalo precioso y limitado y no podemos darla por sentado, debemos aprovechar cada momento, cada experiencia, cada relación y hacer que nuestra vida valga la pena, debemos aprender a vivir el presente, a dejar atrás las preocupaciones del pasado, pues ya no lo podemos cambiar ni en mil años y las ansiedades del futuro que depende de Dios, lo que nos lleva a confiar en Él y a abandonarnos en sus manos, a disfrutar de la vida tal y como es, con todo su dolor y su belleza. Por tanto, debemos vivir con pasión, con propósito y con gratitud para que cuando llegue el momento de apagar la vela, podamos decir que vivimos una vida plena y satisfactoria, que valió la pena vivir.

Ante esa especie de presagio que en sí es un pronóstico de la OMS, pidamos al Dios eterno que todas esas cosas se disipen y de llegar sea con la mayor benevolencia, y si de algo estoy plenamente convencido es de que el Covid-19 nos hizo reflexionar con más fuerza que si algo debemos hacer diariamente es VIVIR, pues al fin y al cabo, la muerte y la vida son dos caras de la misma moneda, entendiendo que mientras más quiero vivir sé que en algún momento voy a morir y mientras más recuerdo que voy a morir, con más fuerza quiero vivir.  Llegado el momento de empacar para no regresar como decía nuestro gran Leonardo Favio, podamos decir como el Poeta, confieso que he vivido.

 

Dr. Pedro Duarte

Abogado  

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