LEON XIV EL APOSTOL DE LOS MIGRANTES

por Mileydi Piña
FROILAN

POR: FROILÁN BARRIOS NIEVES                             

Cada día las decisiones de los gobiernos mas poderosos del planeta impactan a los migrantes de cinco continentes a un nivel generalizado de incertidumbre y desasosiego, como si se tratara de invasores culpables de las calamidades que sufren los pueblos como consecuencia de políticas económicas generadas por mandatarios de cuestionada capacidad de gestión.

Los procesos migratorios no se han originado de la noche a la mañana se gestaron en el callejón de la historia. Si nos referimos a Europa basta reconocer como el mapa del continente africano fue distribuido a placer de las potencias a finales del siglo XIX, como se puede observar en las líneas rectas de las fronteras de cada país africano repartido como el festín de Baltazar entre Reino Unido, Francia, España, Alemania, Bélgica, Italia, Portugal, cuyos gobiernos expoliaron hasta la saciedad sus riquezas nacionales incluso luego de acordarse la independencia de estos estados en la segunda mitad de un avanzado siglo XX. Desde el exterminio de población pasando por el saqueo sin construir una infraestructura pública decente que les garantizara un nivel de vida de subsistencia.

El caso de Asia y su reparto por parte de las potencias mundiales se llevó a cabo principalmente durante los siglos XVIII y XIX, destacando por el control de rutas comerciales y la explotación de recursos. A diferencia de África, este proceso se realizó mediante el dominio de áreas de influencia y protectorados, involucrando tanto a potencias europeas como a nuevas naciones imperialistas.

Al abordar a América Latina los lapsos históricos se amplían por siglos, en su primera fase el colonialismo español y portugués hasta el siglo XIX y luego en el siglo XX y XXI la influencia tecnológica y financiera estableció la relación de ubicar al continente como proveedora de commodities, relación impuesta por EEUU, Europa y más recientemente por China.

Por tanto, no es de extrañar que los flujos migratorios se orienten en primer lugar por el vínculo económico históricamente establecido, por la vecindad geográfica y por la persecución política por exigir libertades democráticas, determinando que nivel mundial existan cerca de 304 millones de migrantes internacionales, representando aproximadamente el 3,7 % de la población del planeta.

Esta inmensa población se distribuye a nivel mundial en los cinco continentes por región de destino a Europa: 87 millones de migrantes, manteniéndose como la región con mayor stock de inmigrantes del mundo. En Asia: 86 millones de migrantes debido a la atracción de trabajadores en Oriente Medio. América del Norte: 61 millones de migrantes (un 20 % del total global), donde Estados Unidos lidera individualmente con más de 52 millones de personas nacidas en el exterior. África: 30,4 millones de migrantes (10 % del total global). América Latina y el Caribe: 18,2 millones de migrantes (6 % del total global).

Estos datos confrontan la dureza de las políticas migratorias del gobierno en EEUU, de la Unión Europea con la excepción de España que ha abierto la regularización de medio millón de migrantes, y en el caso de América Latina resalta la persecución desatada por el presidente Kast en Chile, quien ha desatado una agresiva política de deportaciones contra los migrantes venezolanos.

Esta realidad global dignifica la postura asumida por El Papa León XIV quien ha intensificado su defensa de los migrantes, exigiendo que se les trate con dignidad humana y no como mascotas. Denuncia a quienes lucran con su sufrimiento, critica que el Mediterráneo y el Atlántico sean «cementerios sin lápidas», y defiende tanto el derecho a emigrar como el derecho a no tener que migrar.

El Papa ha cuestionado a los países más ricos instándolos a mejorar la situación en las naciones de origen y ha propuesto a las comunidades internacionales a frenar la extracción de riquezas y garantizar un desarrollo justo para evitar que la gente se vea obligada a partir. Incluso se ha pronunciado contra aquellos gobernantes que al promover las guerras no pueden ser cristianos.

La posición loable del Pontífice en defensa de los vulnerables ante la indiferencia de gobernantes, de las corporaciones internacionales, es digna de destacar al no evadir como lo hace el liderazgo político oportunista quien ve a los migrantes solo como un daño colateral, por el contrario, ha desafiado a los poderosos del planeta instándolos a ser humanos y proteger a los débiles.

 

Froilán Barrios Nieves                             

Movimiento Laborista

 

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