Deportes.- El béisbol venezolano está de luto. Este domingo 19 de octubre, se confirmó el fallecimiento de Jesús Alejandro Montero López, exreceptor de Grandes Ligas y figura destacada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), tras varios días de lucha por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos. Tenía apenas 35 años.
Su swing era considerado uno de los más prometedores de su generación. Fue comparado con Miguel Cabrera y estuvo rankeado como el tercer mejor prospecto de todo el béisbol por Baseball America. Medía más de 1.90 y tenía un poder natural que aterraba a todos los lanzadores.

El accidente que conmocionó a Valencia
La madrugada del sábado 4 de octubre, Montero sufrió un violento accidente de tránsito mientras conducía su motocicleta marca Bera de color gris por la Avenida Bolívar de Valencia cuando fue embestido en el cruce con la Avenida Rojas Queipo por una camioneta Chevrolet Silverado blanca, cuyo conductor se dio a la fuga tras el impacto, aprovechando que ambos vehículos se incendiaron, según reportes de medios regionales.
El accidente dejó a Montero con múltiples heridas, entre ellas, un pulmón perforado, seis costillas rotas, fracturas en el fémur (partido en dos), tibia y peroné (fracturados en tres partes) y lesiones en la cadera y rodilla.
Sus familiares clamaban por ayuda para tratar sus lesiones, e informaban a los medios que su condición era extremadamente delicada, y que se encontraba bajo sedación, y había sido estabilizado en varios ocasiones debido a presentar paros respiratorios.

Una batalla silenciosa en cuidados intensivos
Durante su reclusión, familiares, amigos y fanáticos mantuvieron la esperanza de una recuperación. Las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo y oraciones. Sin embargo, las graves lesiones sufridas en el accidente resultaron irreversibles. El periodista deportivo Víctor Martínez confirmó la noticia del deceso: “Tristemente falleció el exgrandeliga Jesús Montero en Valencia. No pudo superar un grave accidente en motocicleta. Condolencias a familiares, amigos y fanáticos”.
Sus familiares solo clamaban por un milagro que no fue concedido en esta ocasión.

De promesa de los Yankees a ídolo de la LVBP
Desde muy pequeño su poder al bate era completamente evidente. Con apenas 16 años ya era considerado uno de los prospectos más codiciados de todo el país. Los scouts lo veían como el próximo gran eslogan latino de las grandes ligas, y los Yankees no tardaron en ponerle el ojo encima.
Nacido en Guacara, estado Carabobo. Su desarrollo en ligas menores fue un camino lleno de oro. A lo largo de los años sus temporadas eran una mejor que otra. En el año 2009, con apenas 19 años, Montero ya estaba situado en AA, enfrentando lanzadores con años de experiencia y aún así haciendo estragos.
Fue elegido para el Juego de Futuras Estrellas y rápidamente escaló en los rankings de prospectos. Montero fue considerado por Baseball America en 2010 el mejor prospecto de los Yankees de Nueva York y lo colocó entre los mejores cinco del mundo. Para los Yankees era el futuro, para Venezuela era el orgullo de una nueva camada dorada. Muchos lo comparaban con un joven Miguel Cabrera por su tamaño y potencial ofensivo.
Terminó la temporada en AAA con un promedio de 289-21 honrones y 75 carreras impulsadas. En el año 2011 nuevamente fue clasificado como el tercer mejor prospecto del béisbol. Aunque compitió por un lugar en la gran carpa, comenzó el año en AAA, donde batió 288 con 18 honrones y 67 carreras impulsadas.

Montero era catcher, y su ascenso a la gran carpa dependía de su defensa , y aunque tenía problemas para bloquear lanzamientos y le faltaba consistencia a su brazo los Yankees seguían aposando por su bate y lo veían como el heredero de los bates poderosos de la franquisia. En septiembre del 2011 Jesús Montero finalmente debutó en grandes ligas con los Yankees. Lo hizo a lo grande. En 18 juegos batió para 328 con 4 cuadrangulares y 12 carreras impulsadas.
El futuro inmediato del jugador criollo era brillante. El Yankee Stadium vibraba cada vez que tomaba el bate. Su poder, su juventud, su carisma, era todo lo que Nueva York quería.

Un cambio inesperado
Y como el béisbol es tan impredecible como la vida misma, en enero del año 2012 los Yankees lo cambiaron sorpresivamente a los Marineros de Seattle por el lanzador Michael Pineda. Fue un golpe inesperado.
Muchos cuestionaron la decisión. ¿Por qué cambiar a un bateador tan prometedor justo cuando parecía listo para explotar? Seattle, por su parte, lo recibió como el futuro rostro de la franquicia. En su primera temporada completa con los marineros en 2012, Montero batió para 260 con 15 honrones.
Su nombre quedó grabado en la historia al impulsar la única carrera del juego perfecto de Félix Hernández el 15 de agosto de 2012.
Sin embargo su peso y su disciplina fuera del campo fueron un punto que causó cierta incomodidad en la directiva del equipo. Al año siguiente, en 2013, Montero tuvo un mal arranque de temporada. Fue enviado a AAA y luego sufrió una lesión en la rodilla que lo obligó a operarse. Como si fuera poco, ese mismo año fue suspendido por 50 juegos por su implicación en el escándalo de dopaje.
En el año 2014, regresó al campo con la esperanza de reinventarse. La organización decidió convertirlo en primera base para que pudiera enfocarse únicamente en su bateo.
En 2015, pasó lo inesperado durante un juego en ligas menores, protagonizó uno de los episodios más insólitos de su carrera:Un scout de los Mariners le envió un helado en tono de burla mientras estaba en el bullpen. Montero, fuera de control, fue hacia el scout con un bate en la mano mientras se comía el helado. Este incidente lo dejó fuera de la gran Carpa. Aunque pasó por organizaciones como Toronto, Baltimore y los medias blancas de Chicago, nunca volvió a pisar un campo de grandes ligas de manera frecuente.
En 2016, Jesús Montero fue reclamado por los Blue Jays y enviado a AAA con los Buffalo Bisons, donde tuvo una destacada temporada, pateando 317 con 11 honrones y 60 carreras impulsadas, siendo elegido All-Star de la liga internacional.
En 2017, firmó con los Orioles, pero tras cumplir otra suspensión de 50 juegos, fue liberado en el mes de junio.
Montero firmó en julio de 2017 con los Sultanes de Monterrey, donde batió 349 de promedio en 21 oportunidades, siendo liberado en enero de 2018, antes de iniciar la siguiente temporada. En febrero del año 2018, firmó con los Generales de Durango, registrando 273 de promedio en 27 juegos, antes de ser liberado en abril.

En Venezuela
En Venezuela, vistió los uniformes de las Águilas del Zulia, Navegantes del Magallanes y Cardenales de Lara, equipo con el que se consagró campeón en la temporada 2018-2019. Su entrega y carisma lo convirtieron en un ídolo para la fanaticada barquisimetana.
Montero fue en su momento el pelotero de mayor jerarquía y jonronero de Cardenales de Lara, exactamente el “Burul”, como era apodado, dio siete cuadrangulares en la temporada 2016, para la 2017 sacudió nuevamente 7 vuelacercas y en dos campañas tuvo registros de 93 carreras remolcadas, sin embargo fue cambiado a las Águilas por Alexis Rivero. No obstante, su primer hit en la LVBP lo dio con la camiseta del Magallanes.

Un legado que trasciende el terreno
Montero tenía todas las herramientas para ser una super estrella, pero algo siempre se interponía en su camino, a veces era su cuerpo, otras veces era su mente y en más de una ocasión, fue simplemente él mismo. Lo más doloroso de su historia no es sólo perder su vida de forma trágica, sino lo que tanto prometía. Jesús Montero no era un jugador cualquiera, era ese tipo de pelotero por el que una familia entera hacía sacrificios, por el que una comunidad se llenaba de esperanza, solamente para ir a verlo jugar a la pelota.
Más allá de sus logros deportivos, Jesús Montero será recordado por su humildad, pasión por el juego y conexión con la afición. Su partida deja un vacío profundo en el corazón del béisbol venezolano. Las autoridades continúan investigando el accidente, mientras familiares y seguidores exigen justicia.
Hoy, el país despide a un pelotero que lo dio todo por su deporte. Que su memoria inspire a futuras generaciones a luchar con la misma determinación que él mostró, tanto dentro como fuera del terreno. Jesús Montero será siempre el reflejo del sueño venezolano vestido de rayas neoyorquinas.