Serguéi Lavrov: EEUU presiona a empresas rusas para salir de Venezuela

Empresas petroleras y de gas ruso reciben sanciones como una forma hostil de impulsar la ruptura con Caracas

por Elkis Cardozo

Internacionales.- El canciller ruso, Serguéi Lavrov, ha puesto de manifiesto una estrategia de presión internacional que, bajo el paraguas de las sanciones políticas, busca en realidad una reconfiguración forzosa del mercado energético global.

Según el jefe de la diplomacia rusa, tras los recientes acontecimientos en Venezuela, se ha hecho evidente un intento abierto por parte de Occidente para expulsar a las corporaciones rusas del territorio sudamericano. Esta maniobra no solo afecta la soberanía de los acuerdos comerciales bilaterales, sino que pone en duda la libre competencia en la región.

Lavrov enfatizó que las medidas coercitivas han alcanzado un nivel de agresividad sin precedentes, dirigidas específicamente contra los pilares de la economía rusa: Lukoil y Rosneft. En una entrevista concedida a RT con motivo del Día del Diplomático, el ministro señaló que estas restricciones no son simples herramientas de presión política, sino mecanismos para bloquear la comercialización de hidrocarburos rusos en mercados estratégicos.

La diplomacia del gigante euroasiático cuestiona así la legitimidad de un sistema que impone vetos comerciales para favorecer intereses particulares.

La denuncia rusa apunta directamente a una hoja de ruta diseñada desde Washington para monopolizar el suministro energético. Lavrov citó ejemplos concretos, como las presiones ejercidas sobre la India para que cese la compra de petróleo ruso y las prohibiciones generales que intentan vetar tanto el crudo como el gas licuado de Moscú. Para el Kremlin, estas acciones forman parte de una narrativa que busca sustituir de manera artificial la oferta eslava por recursos energéticos provenientes exclusivamente de Estados Unidos.

Lavrov denuncia extensión del cerco económico hacia el Caribe

El cuestionamiento de Rusia hacia las políticas de Occidente se extiende también al trato recibido por Cuba y la vinculación de la isla con los intereses rusos. Recientemente, Washington aprobó una orden restrictiva que impide el suministro de crudo a La Habana por parte de terceros, justificándolo bajo una supuesta «emergencia nacional».

Para Lavrov, calificar la cooperación económica y de inversiones entre Rusia y Cuba como una «amenaza maliciosa» para los intereses estadounidenses en el Caribe carece de fundamento lógico y diplomático.

Este escenario es visto por Moscú como una «guerra híbrida» que utiliza el sistema financiero y comercial para asfixiar la cooperación internacional entre naciones soberanas. El canciller recordó que, desde el inicio de la operación militar especial en febrero de 2022, Rusia se ha convertido en la nación más sancionada del planeta.

El uso de estas medidas como herramienta de primer recurso en la política exterior de Occidente está alterando de forma irreversible las cadenas de suministro y la confianza en las instituciones económicas internacionales.

Los datos presentados por los propios organismos occidentales son contundentes: más de 23.960 medidas individuales y sectoriales han sido aplicadas contra Rusia en los últimos años. Este volumen de restricciones, lejos de propiciar una solución diplomática, parece orientado a desarticular la presencia de Rusia en el mercado energético mundial.

El Kremlin sostiene que este despliegue sancionador ignora los principios básicos del derecho internacional y afecta la estabilidad energética de los países que dependen de estos suministros.

El impacto de las sanciones en la arquitectura global

La persistencia de estas sanciones, que Lavrov califica de «duras y hostiles», plantea una interrogante sobre el futuro de las relaciones comerciales a nivel global. El canciller denunció que se intenta prohibir de manera universal el acceso a los recursos rusos, lo que genera una distorsión en los precios y una vulnerabilidad creciente en los mercados emergentes.

La estrategia de Occidente, según la visión rusa, no solo busca aislar políticamente a Moscú, sino garantizar un control absoluto sobre las rutas y los proveedores de energía.

El gobierno ruso sostiene que su cooperación con países como Venezuela y Cuba se basa en el respeto mutuo y la inversión productiva, elementos que «no encajan bien» con la política de hostilidad que emana de Washington.

Al señalar estas presiones, Lavrov busca exponer ante la comunidad internacional lo que considera una doble moral en el discurso de libre mercado. Moscú defiende que el derecho de las naciones a elegir sus socios comerciales no debería estar sujeto a las amenazas de potencias extranjeras que buscan imponer su propia agenda energética.

En última instancia, el cuestionamiento de Lavrov subraya que la ofensiva económica contra Rusia ha trascendido el conflicto europeo para convertirse en una disputa por la influencia en el hemisferio occidental.

Al denunciar el intento de expulsión de sus empresas petroleras, Rusia advierte sobre las consecuencias de un sistema internacional donde las sanciones se utilizan para redibujar el mapa de la energía. La diplomacia rusa reafirma que, a pesar de las presiones, continuará defendiendo sus espacios de inversión y cooperación en América Latina y el resto del mundo.

Medios Internacionales.
Fuente Radio Miraflores.
El Regional del Zulia.

 

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