POR: P. JOSÉ ANDRÉS BRAVO H.
El primer día del año, la Iglesia nos invita a consagrarlo a la oración y la reflexión sobre la Paz. Es el primer pensamiento y el compromiso que marca la historia al comenzar el nuevo año. La Paz sigue siendo el anhelo de la humanidad. Sin la reconciliación no podemos conquistar la Paz y sin ésta no podemos construir la humanidad fraterna.
Para este 1 de enero, el Papa Francisco, nos quiere orientar sobre tres caminos que nos conducen a ella.
1) El diálogo entre generaciones. Para nuestro Papa, el «diálogo significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos». Nos llama a «fomentar todo esto entre generaciones «. Esto «significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una Paz duradera y compartida». Afirma el Papa Francisco que «los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la Paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria, los mayores, y los continuadores de la historia, los jóvenes; tampoco puede prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro».
2) Promover y asegurar la instrucción y la educación como motores de la Paz. «Éstas construyen los principales vectores de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y la promoción de la Paz. En otras palabras, la instrucción y la Educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso».
3) Promover y asegurar el trabajo porque ello construye la Paz. Dice el Papa que «el trabajo es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad… Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones e inventar soluciones, para que todo ser humano en edad de trabajar tenga la oportunidad de construir con su propio trabajo a la vida de la familia y de la sociedad».
Así, como lo enseñó el Papa Juan XXIII, la Paz no es perezosa. No significa estar tranquilos. Más bien exige esfuerzo y lucha. Confianza en el Señor de la historia y andar por los caminos, aunque tengamos los pies cansados, para construir una humanidad fraterna bajo el signo de la Paz.
No dejen de leer y reflexionar sobre el Mensaje del Papa Francisco en la próxima Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero de 2023.
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