JUSTICIA SIN MIRAMIENTOS: EL IMPERATIVO MORAL DE VENEZUELA

por Mileydi Piña
JOSÉ PONS

POR  DR. JOSÉ ERNESTO PONS B

El espejismo revolucionario y la invasión institucional en el país tras un periodo democrático (1958-1999) que, aunque perfectible, garantizaba el orden institucional, Venezuela sucumbiendo ante el proyecto de Hugo Chávez Frías (“Cantos de Sirena”). Lo que se presentó como una gesta de redención popular resultó ser una capitulación soberana ante intereses transnacionales. El país fue permeado por actores externos —Cuba, Rusia, China— y grupos irregulares que, coordinados por una cúpula cruel, transformaron el Estado en un aparato de usufructo delictivo y narcotráfico, desvirtuando el legado de Bolívar.

Un hecho evidente, fue el eclipse de la oposición tradicional, factor importantísimo en la historia política contemporánea, en este proceso, los sectores de la oposición histórica (AD, Copei, MAS) fueron reducidos a su mínima expresión. víctimas de una persecución sistemática, pero también de su propia incapacidad para descifrar la retórica revolucionaria; estos partidos sucumbieron ante los «engaños del chavismo» de ese caudillismo al estilo de los años finales del 1950 y 60. La falta de una estrategia coherente y la fragmentación interna permitieron que el chavismo sembrara una hegemonía absoluta desde 1999, borrando cualquier vestigio de credibilidad en la dirigencia tradicional.

Además, la sombra del colaboracionismo y la mercantilización de la política, ha sido un factor determinante en la prolongación de la crisis ha sido la emergencia de sectores que, bajo un disfraz demócrata, optaron por la convivencia lucrativa con la tiranía. Estos actores —personificados en figuras como Rosales, Ramos, Capriles o y luego Guaido, han sido señalados por instrumentalizar el discurso democrático para proteger intereses económicos y transacciones opacas. Esta «convivencia legalizada» no fue más que un juego maléfico donde el estatus económico de unos pocos se construyó sobre la debacle moral de la nación.

Incorporando términos religiosos para que logremos entender que su, capacidad interna y control social que se han desarrollado, las formas y la capacidad de estos grupos para dividir, comprar voluntades y silenciar voces críticas, mediante el soborno de comunicadores como el control de medios generó un cerco sobre la sociedad civil. La democracia venezolana fue amilanada no solo por la represión directa del Estado, sino por la presión social y la manipulación mediática de quienes debían defenderla. La concupiscencia de esta dirigencia terminó por validar el sistema opresor que hoy mantiene cerrados los espacios de libertad.

Finalmente, Dios permita que se así, el veredicto de la historia siendo imperativo señalar al colaboracionismo como una forma de traición tan peligrosa como la tiranía misma. La historia ofrece un precedente claro en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial: la depuración social y la justicia penal son procesos inevitables para la reconstrucción de la dignidad nacional. Aquellos que traicionaron la confianza de sus regiones deberán enfrentar, en su momento, el peso de la ley y la degradación de estos sátrapas de la oposición nacional (pérdida de derechos civiles). La justicia sin miramientos no es una opción, es el requisito indispensable para cerrar el ciclo de la infamia en el `país. Como también, el logro de consolidar y forjar una “Tierra de Gracia”. (Libertad, Propiedad Privada y Estado de Derecho)

 

Dr. José Ernesto Pons B / @JosePonsB / Autor: El Estado Psicosocial latinoamericano – Editorial Paginas de Agua – Bogotá, Colombia. Amazon.

 

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