POR: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO
¡A veces toca salir!…es una frase liberadora que invita a una profunda reflexión. En ocasiones estamos vinculados a situaciones, lugares, círculos o personas negativas que debemos apartar aunque duela y por mucho que cueste. La permanecía de estos vínculos en nuestra vida, hace daño, porque nos obliga a actuar conforme a un “libreto” por temor a no encajar. También afectan las invalidaciones constantes sin importar el bien que hagas. Estos eventos repetitivos van desgastando a la persona llegando al cansancio y la frustración de no saber qué hacer cuando hay nexos importantes (familia, trabajo, pareja, amistades, etc.).
Cuando sientes incomodidad en donde no te sientes libre, con una mordaza en la boca, incomprendido incluso manipulado o señalado por ser como eres, cuando no hay respeto ni consideración hacia ti y tus buenas acciones, procura salir para que no te siga afectando, soltando y dando paso a una vida plena.
Cada quien es libre de tomar sus propias decisiones siempre y cuando no dañe al otro. Pero cuando te cercenan el camino porque debes ser otro molde más, incluso cortándote las alas y limitando tu desarrollo, esas personas no van alineadas con tu bienestar, te quieren allí solo por necesidad o control.
Hay otras que solo te utilizan para sus intereses y luego que obtienen lo que requieren de ti, sin empatía ni gratitud, se van apartando pues ya no eres útil para sus fines, ya diste lo que debías dar.
En un entorno sano y respetuoso nadie se siente incómodo, esclavo a las decisiones, patrones, criticas, invalidaciones o maltratos de los demás. Todos somos diferentes, únicos e irrepetibles y gozamos del libre discernimiento.
Tampoco permitas el maltrato y ten cuidado con el silente porque aunque no deja marcas físicas si deja cicatrices emocionales. Las conductas negativas silenciosas pasan desapercibidas, se convierten en cotidianas y normales cuando en realidad es una forma de control que causa caos emocional e involución.
El proceso de soltar es doloroso y a la vez sanador incluso es una decisión muy personal. Para algunos resulta más fácil que para otros, pero lo que vale es el intento de dar el salto. No hay esperas cuando toca elegirte como prioridad, para salir de la red o dejar atrás lo que te hizo daño. Es necesario hacer distancia de lo que lastima tu amor propio. No es egoísmo, es respeto y auto cuidado.
Cuando una persona necesita reconstruirse, tener la fuerza para levantarse, corregir errores, enfocarse en una mejor versión de sí mismo y sanar el alma para pasar a otro nivel donde la paz no tiene precio necesita voluntad y fortaleza.
Y aunque cueste, el tiempo lo cura todo va aclarando el agua y poniendo cada cosa en su lugar. ¡No te rindas! toda crisis tiene fecha de terminación y la siguiente fase seguramente será mejor. La mejor elección, eres tú.
La vida es corta así que no eres un “pecador” por alejarte de donde te tratan mal, al contrario Dios nos creó para ser libres y felices. Aunque todo no sea color de rosa, la vida es un proceso que cada quien debe vivir. ¡Vive, baila, canta, ama y se feliz! La felicidad no es ausencia de problemas, es disfrutar de las pequeñas cosas que Dios nos regala cada día. Y aunque se presenten dificultades es más fácil llevarlos con una buena actitud. Pero no olvides soltar lo malo.
Después que decides soltar lo que no te hace bien, cada pequeño intento por ir transformando tu vida será positivo. Vencerse a sí mismo, confiando primero en Dios y segundo en todos los talentos que te ha regalado con voluntad y optimismo.
Solamente tú sabes lo que te he costado soltar aquello que te hacía daño, entender la lucha interna que has tenido entre el corazón, la razón, el miedo y el apego. Eres tu base emocional, quien permite y establece límites para tu valía personal.
Y el resentimiento déjalo pasar, porque es veneno para el alma. El rencor esclaviza, simplemente perdona y retírate. Tampoco vas a aislarte del mundo, se trata de gestionar las relaciones adecuadamente incluso con empatía y compasión porque las conductas o comportamiento de los demás dependen de sus experiencias.
Recuerda eres libre y no esclavo de los demás. Tienes un gran valor, tu poder y tu verdad crearan el camino que deseas y la luz para iluminarlo.
Suelta y renace.
Abg. Nilmary Boscan Maldonado